11/12/2025.- Salta al Instante.- Por Jesús Castillo.-Foto portada: El gobierno de Milei se puede basar en una sola postal, la de esta tapa, que muestra el luto de las industria, los trabajadores, las familias que pasan hambre, los jubilados que sufren el ajuste y de la miseria humana que despilfarra un gobierno basado en el odio, el rencor, el cipayismo y la entrega de la Patria.
A dos años de haber desembarcado en la Casa Rosada como “el salvador antisistema”, Javier Milei deja una Argentina profundamente lastimada, empobrecida y caminando al borde del abismo.
Las promesas de libertad, progreso y “renacer económico” quedaron trituradas por un ajuste despiadado, una economía paralizada y un Estado nacional que se desentiende de su propia gente.
Un ajuste sin corazón: salarios pulverizados y familias al límite
Milei celebró su “superávit histórico”, pero lo consiguió a fuerza de dinamitar la vida de la gente:
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Salarios licuados como nunca desde 2001,
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Jubilados condenados a la miseria,
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Docentes y estatales cobrando sueldos que ya no alcanzan ni para sobrevivir,
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Tarifazos que convirtieron la luz y el gas en bienes de lujo.
Mientras tanto, desde Casa Rosada se repite un mantra frío: “No hay plata”.
Pero la gente sí siente el precio de ese mantra: angustia, bronca y heladeras vacías.
Industrias quebradas, pymes cerradas y comercios fantasmas
El país productivo imploraba oxígeno. Milei les abrió la puerta a importaciones que llegan más baratas que la materia prima argentina.
¿Resultado?
Un cementerio económico:
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fábricas cerradas,
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pymes que no pueden sostenerse ni un mes,
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comercios que bajan la persiana para siempre,
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miles de trabajos destruídos.
La supuesta “libertad” terminó siendo libertad para quebrar.
Pobreza disparada: la nueva normalidad de la Argentina mileísta
Los números son brutales:
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Más del 50% del país es pobre,
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millones cayeron en la indigencia,
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organizaciones sociales alertan por hambre real,
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comedores llenos como en los peores años de la historia argentina.
Pero el relato oficial insiste: “Estamos mejor que nunca”.
La realidad de la calle lo desmiente con crudeza.
Guerra abierta con las provincias: un país fracturado
Milei no solo ajustó a la gente: dejó a las provincias sin recursos.
Recortes de subsidios, obras frenadas, fondos retenidos y una tensión constante con gobernadores de todos los colores.
El federalismo hoy es una palabra vacía.
Lo que hay es un presidente peleado con media Argentina.
Promesas rotas y un futuro que no aparece
La dolarización: archivada.
La inflación que “bajaría rápido”: sigue golpeando.
La lluvia de inversiones: nunca llegó.
La estabilidad: un espejismo.
El Gobierno pide “fe”.
El país pide respuestas.
Conclusión: dos años de un experimento que dejó heridas profundas
Lo que Milei llamó “el cambio más grande de la historia” se transformó en:
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una Argentina más pobre,
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más injusta,
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más endeudada socialmente,
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más desindustrializada,
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más golpeada emocionalmente.
Dos años alcanzaron para demostrar que el experimento libertario no trajo libertad, sino dolor.
Y el daño, para millones, ya es irreparable.
Y el presidente viviendo en una realidad paralela o para «lelos».







