El BID está pasando por turbulencias a partir de la ofensiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer como candidato a conducirlo a su secretario de Asuntos Latinoamericanos, Mauricio Claver Carone. En ese contexto turbulento, quedó vacante el área de Educación del organismo internacional y uno de los candidatos para ocuparlo -según pudo saber este diario- es Sánchez Zinny. Cerca del funcionario PRO, en tanto, negaron que vaya a ocupar ese cargo. Sostienen que está contento en el lugar que ocupa en el Gobierno porteño.

“Es un empresario dedicado a mercantilizar la formación docente a través de distintos negociados. La firma Kuepa, por ejemplo, dedicada a vender capacitación virtual, usó la base de datos del Programa estatal Adultos 2000, para competir con este mismo, ofreciendo horarios más flexibles y menos años de cursada. La estadounidense IMS- Education cuyo director de marketing es Ignacio Sánchez Zinny, hermano de Gabriel, firmó convenios con el INET cuando este se encontraba a su cargo. Además, Sánchez Zinny es socio de Esteban Bullrich en Formar Foundation, una compañía offshore denunciada en los Panama Papers”, recordaron desde UTE.

Hace algunas semanas, desde UTE-CTERA volvieron a denunciar a Sánchez Zinny por querer “poner las escuelas públicas al servicio de una agencia norteamericana”. “El Ministerio de Educación de la Ciudad ordenó a las conducciones de una serie de escuelas que ‘invite’ a las familias a participar de una encuesta elaborada por el Centro para la Educación Universal de Brookings que, supuestamente, será utilizada con fines de investigación”. “No sorprende que se pretenda comerciar con Brooking desde la UEICEE, donde Gabriel Sánchez Zinny además es dueño de Kuepa, una firma dedicada a la venta de cursos”.

El currículum oculto

Sánchez Zinny forma parte de la constelación del PRO hace ya mucho tiempo: dirigió el área de educación de la Fundación Sophia, el primer think tank de Larreta. Trabajó siempre en sociedad con el actual senador y ex ministro de Educación Esteban Bullrich. Juntos formaron la Fundación Formar, que aparecía en los registros offshore como una sociedad sin fines de lucro. De ella participaba también Diego Fernández, actualmente el funcionario a cargo de la Villa 31, y el ex ministro de Transporte Guillermo Dietrich. Bullrich señaló a este diario en su momento que la Fundación tenía su sede en Florida, Estados Unidos, para poder recibir donaciones desde ese país.

El año pasado, dos investigaciones de Chequeado y de Tiempo Argentino indicaron que esa fundación fue utilizada para canalizar “donaciones”, pero de proveedores del Gobierno bonaerense cuando Sánchez Zinny era funcionario. Concretamente, la Fundación Formar recibió más de 14 mil dólares en concepto de donaciones por parte de la empresa Friends Food SA. También fue financiada por Teylem SA, que forma parte del Grupo L. Este holding empresarial consiguió contratos para proveer alimentos a comedores escolares, además de a hospitales de la provincia y al sistema penitenciario bonaerense. Además, recibió dinero de la constructora Lanusse, que trabajó en las obras de la Villa Olímpica en Lugano. Otras empresas que figuran en esa investigación son Bricons, Adecoagro, Banco Comafi, y Mejoramiento Hospitalario. Esta última, de Nicolás Caputo, el “hermano de la vida” de Mauricio Macri, donó 13 mil dólares.

Residente del country Marinas Golf de Rincón de Milberg, licenciado en Economía por la Universidad de San Andrés, ex consultor del BID, fundador de Kuepa.com, una plataforma para educación a distancia, y de Edunexo, otra empresa que brinda software a establecimientos educativos, Sánchez Zinny está vinculado desde hace años con los negocios en torno a la educación vinculados a las herramientas de evaluación estandarizada, como son las pruebas PISA: de hecho, fue vicepresidente de la consultora Dutko Worldwide, que habría hecho lobby para la empresa que maneja esas evaluaciones. Su empresa Kuepa también fue denunciada por Francisco “Tito” Nenna por ser contratada en forma directa por el Ministerio de Educación nacional para gestionar el programa para que los adultos terminen la secundaria. Se la acusó de acceder a la base de datos estatal y enviarles a todos una oferta de un curso pago para terminar el bachillerato de forma acelerada.

Cuando Bullrich era ministro de Educación, Sánchez Zinny fue el responsable del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), donde estuvo entre 2015 y 2017. Allí impulsó en ingreso de ONG como Enseña por Argentina y fue cuestionado por la creación de la figura del “co-docente” porque introducía personas sin formación pedagógica con un salario muy bajo.  Su paso por el INET es recortado también por el ajuste: en 2016 el INET ejecutó el 17 por ciento de su presupuesto, en 2018 solo el 25 por ciento.

Pero para ese entonces, Sánchez Zinny había pasado al Gobierno bonaerense, donde ocurrió el hecho por el que más lo recordarán los docentes: la explosión de la escuela de Moreno, en la que murieron dos personas: Sandra Calamano y Rubén Rodríguez. Tras la tragedia, se puso la lupa sobre los ajustes al área de infraestructura escolar. Frente a ese área, Sánchez Zinny propuso además la eliminación de 1476 horas de clase para las escuelas técnicas. Si Sánchez Zinny finalmente es propuesto para el BID, deberá pasar por un concurso donde se evaluarán algunos de sus antecedentes.