Hace solo cuatro años, la vicepresidenta Victoria Villaruel recordó a Carlos Menem para un 14 de mayo. “A los aplaudidores del nefasto Menem agarren un libro de historia, uno al menos”, los apuró antes de abrir un hilo con acusaciones sobre la AMIA, la política diplomática sobre las Islas Malvinas, la voladura de Río Tercero y la reforma de 1994. Un año y medio después de ese tuit, fue electa como diputada para acompañar a Javier Milei en las dos primeras bancas que La Libertad Avanza ganó en el Congreso. Hoy, cuando Milei homenajeó a quien fue para él “el mejor presidente de la historia”, Villaruel mantuvo el silencio en sus redes y faltó al acto en Casa Rosada.

“A los aplaudidores del nefasto Menem agarren un libro de historia, 1 al menos. Encubrió el atentado terrorista a la AMIA. La mayor cesión territorial de nuestro país fue en su gobierno con el Acuerdo de Madrid. No vetó la ley de indemnización a los terroristas q hasta hoy pagamos”, fue el primer mensaje de Villaruel aquel 14 de mayo de 2020.

La relectura del hilo de tuits marca no solo el silencio de la vicepresidenta sobre las diferencias que guarda respecto de la figura de Menem ante un presidente que lo enaltece –hoy con un busto, el 8 de marzo con su imagen en el Salón de los Próceres, que reemplazó al Salón de las Mujeres– y que establece lazos estrechos con su familia, con Martín Menem como presidente de la Cámara de Diputados.

También marca diferencias respecto de otros ejes del gobierno de Milei. En aquel primer posteo de 2020, Villaruel marcó como antecedente “nefasto” que Menem “no vetó la ley de indemnización a los terroristas”. Este mediodía, en el homenaje al ex presidente, Milei tomó un particular pasaje de su vida, el de que lo tuvo como preso político durante la última dictadura cívico-militar.

“Fue privado de su libertad desde 1976 a 1981. Estuvo preso en un barco, en Magdalena, en Mar del Plata, Tandil y Las Lomitas. Varias veces al borde de ser desaparecido. Pero tuvo la custodia de su ángel de la guarda, su hermano, Eduardo”, recordó Milei, entre lágrimas, y dirigiéndose al ex senador, hermano del ex presidente y padre del actual presidente de la Cámara baja.

Villaruel ha denunciado también el encubrimiento “al atentado terrorista de la AMIA”, pero Milei destaca a Menem, que enfrentó una causa judicial por el encubrimiento del ataque a la mutual judía en 1994. El ultraderechista, además, responsabiliza a Irán del atentado, dejando de lado la pista Siria.

La vicepresidenta también era crítica del acuerdo firmado por la gestión Menem con el Reino Unido en Madrid. “Éstos q ocupaban Malvinas y 3 millas alrededor, hoy invaden y explotan las Islas y 200 millas, crearon 1 reserva de 1 millón de km2, reivindican derechos sobre la plataforma continental y la Antártida Argentina y quiebran todas las Resoluciones de la ONU”, escribía indignada en 2020 y agregaba cómo la “venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia” era parte de una jugada  contra Perú, único aliado de Argentina durante la guerra de Malvinas.

A pesar de eso, el posicionamiento diplomático argentino se acerca a aquel del menemismo. Como mencionó la canciller Diana Mondino en varias oportunidades, se trata de una relación en la que Argentina está dispuesta a reconocer la “autodeterminación” de los kelpers y de dejar a un lado el reclamo soberano para abrir la agenda referida a los negocios. Posiciones repetidas en el encuentro de Milei con el ministro de Exteriores David Cameron en Davos y tras el viaje del mismo Cameron a territorio de Malvinas.

Otro punto de controversia, sobre el que la propia Villaruel se desdijo durante la campaña presidencial, es el servicio militar obligatorio, que Menem eliminó tras el caso Carrasco. “Puso fin al servicio militar obligatorio. Porque conste q los aplaudidores de Menem quieren servicio militar, pero aplauden al que lo eliminó. Privando al país de que sus ciudadanos fueran formados en la Defensa y logrando q generaciones posteriores de hombres (y mujeres) sean unos llorones”, sostenía, en 2020, la vicepresidenta.

Una de las pocas críticas hechas por Villaruel a Menem en las que la gestión de Milei podría verse reflejada es la de la reforma constitucional de 1994. El punto crítico que cuatro años atrás marcaba la vicepresidenta era que por “Menem y Alfonsín cuando un mapuche usurpa tierras está habilitado por sus derechos originarios”. Esta idea de considerar a los pueblos originarios como intrusos es una bandera de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la comparte con aliados como Miguel Ángel Pichetto.

Por último, entre las respuestas a esa larga cadena de desacreditó al “mejor presidente de la historia”, Villaruel rechazó hasta las privatizaciones, que por estas horas vuelven a ser objeto de debate en la Cámara que ella preside.

“Estuve trabajando, pero da para pasarse horas y horas”, le respondió a un usuario que le pedía recordar las privatizaciones encaradas por el recordado Roberto Dromi, abogado que fue tentado por La Libertad Avanza para sumarse a la gestión. Entre las respuestas, Villaruel también tilda de “delincuente” a Menem y critica la Ley de Educación Superior; tema que volvió a la agenda en la reciente marcha universitaria del 23 de abril.

A pesar de las marcadas diferencias entre la vicepresidenta y el presidente Milei, Alberto Kohan, el ex secretario de la Presidencia de Menem, se encargó esta tarde de minimizar los dichos de Villaruel. “La conozco y la respeto. Tiene una posición muy clara respecto a una serie de cosas y me parece muy bien. Tenemos que empezar a respetar las opiniones de los demás, más allá que nos gusten o no”, dijo Kohan, en diálogo con Radio Con Vos, tras el acto en Casa Rosada. Y puso por encima de esas diferencias la política económica, el alineamiento con Estados Unidos.