2025: Femicidios sin freno y el Estado «ausente»

05/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Femicidios sin freno, el negacionismo oficial dejó un 2025 más sangriento que 2024. Imagen: Télam.
Mientras el Gobierno niega la violencia de género y vacía las políticas públicas, los cuerpos siguen apareciendo. 2025 cerró con cerca de 280 femicidios, una cifra superior a la del año anterior según dos observatorios. El dato no es estadístico: es una radiografía brutal de un Estado que mira para otro lado. La última semana de diciembre dejó cuatro mujeres asesinadas y Córdoba ya sumó el primer femicidio de 2026.

Delfina Aimino tenía 22 años. Despidió el año con su familia, salió a encontrarse con un joven y nunca volvió. Su cuerpo apareció horas después en un baldío, con unas veinte puñaladas. Las cámaras la mostraron por última vez subiendo a un auto. El acusado, un estudiante de 23 años, fue detenido mientras dormía. Aun así, la Justicia todavía evita calificar el crimen como femicidio. Delfina no es un caso: es el primer nombre de una lista que volvió a empezar.

El 29 de diciembre, en Tucumán, Tamara Gimena Sánchez, de 28 años, fue asesinada delante de su familia. Una discusión con su pareja escaló en violencia hasta que el hombre la degolló con una botella rota. La policía había sido alertada antes. Llegó tarde. Tucumán cerró diciembre con más de diez femicidios.

Ese mismo fin de semana, en Misiones, Noelia Luciana Fonseca, de 29 años, fue asesinada por su pareja. Su hija de nueve años escuchó el disparo y encontró a su madre muerta. El agresor tenía denuncias previas por violencia de género. No fue un “arrebato”: fue una muerte anunciada. Misiones ya suma 16 femicidios.

En el conurbano bonaerense, Janet Karina Palomino, de 44 años, fue perseguida en la calle y asesinada por la espalda. Gritó, pidió ayuda. No alcanzó. El femicida fue detenido gracias a las cámaras. Otra vez, la tecnología llegó después del crimen.

El 25 de diciembre, María Luzmar Caiti Rivero, de 36 años, fue asesinada por su pareja, quien tras golpearla la atropelló con su propio camión. La escena quedó registrada en video. El agresor tenía denuncias de parejas anteriores. La violencia estaba ahí. Nadie la frenó.

Negar mata

Nada de esto ocurre en el vacío. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el negacionismo de la violencia de género se convirtió en política de Estado. Se atacó la figura legal del femicidio, se culpó a los movimientos feministas y se desmantelaron programas de prevención y asistencia.

Argentina tiene desde 2009 una ley clara y robusta, la 26.485, que obliga a prevenir y erradicar la violencia por motivos de género. Hoy esa ley está incumplida. El Plan Nacional fue desactivado, los programas siguen en pie solo en los papeles y las mujeres quedaron libradas a su suerte.

Según el informe de ELA, durante 2025 hubo una caída alarmante en el alcance de políticas clave: programas sin nuevos ingresos, organismos que no se reunieron ni una vez, líneas de asistencia debilitadas y una falta total de información pública.

El mensaje es brutalmente claro: el Estado se retira y la violencia avanza.

Los femicidios no son excesos, ni hechos aislados, ni tragedias inevitables. Son el resultado de decisiones políticas. Y cada número es una vida que no debió terminar así.