En plena campaña electoral el Presidente Javier Milei gritaba a los cuatro vientos, levantando una motosierra, que “no hay plata”. Lo decía con tono alegre y eufórico para justificar un inminente ajuste. Ahora, el lema se hizo realidad en la industria maderera: sin ventas, una de las empresas más grandes acaba de anunciar más de 500 despidos.

En las últimas horas Forestadora Tapebicuá S.A., una de las principales madereras del norte argentino, paralizó su producción en la localidad correntina de gobernador Virasoro por 30 días y suspendiendo a 520 operarios.

Consultado por la 750, César Alberto Gómez, delegado de los trabajadores de la empresa explicó la delicada situación que viven, sin certezas sobre su futuro y con el pago de salarios de forma tardía y en cuotas.

Sin embargo, sobre este punto, matizó ciertas dudas, ya que, desde su perspectiva, ve cómo “se produce y se vende”. Algo que llevó a la empresa a presentar un proceso preventivo de crisis y luego anularlo.

“El proceso de crisis está anulado, no existe. En total somos 512 empleados. Suspendieron a todos. Hay un grupo que está laburando, un grupo de 20 compañeros”, afirmó Gómez.

Tras lo que finalizó: “La verdad ni idea qué va a pasar. Lo único que puedo decir es que estamos reclamando los derechos. El aguinaldo, los sueldos y que nos reintegren en el lugar del trabajo”.

Por su lado, la empresa atribuyó la crisis a problemas de liquidez y a una caída en las ventas. Aunque se habla de un posible comprador, las versiones son contradictorias.

La situación de la Forestadora Tapebicuá, es vista en el sector como un ejemplo de los efectos de las medidas macroeconómicas del gobierno de Javier Milei, como la liberación de importaciones y la contracción del consumo interno.