¡MILEI LO HIZO!: El industricidio avanza

01/12/2025.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Recuerdos de cuando teníamos una Industria Argentina. Hoy, despidos, cierres y un país que vuelve a tropezar con el mismo modelo. Imagen: Noticias Argentinas.
La Argentina vuelve a sentir en su cuerpo productivo un déjà vu conocido: fábricas que apagan sus máquinas, empresas que se reconvierten en importadoras de ocasión y trabajadores que pasan, en cuestión de horas, de tener un empleo formal a engrosar la fila de los desesperados. El gobierno de La Libertad Avanza celebra el ajuste como una epopeya moral necesaria, mientras las pymes y sectores industriales advierten lo que ya empieza a tallar en la economía real: un industricidio en cámara rápida.

Un país fragmentado entre aplausos, resignación y miedo

En el mundo industrial conviven tres sensaciones.
Los que aplauden de pie, convencidos de que esta vez sí los sacrificios “ordenarán” la economía.
Los que aceptan el ajuste pero lo miran con terror, temiendo que su propia empresa sea la próxima en caer.
Y una mayoría silenciosa que reconoce la escena: otro gobierno enamorado de la desregulación, otra ola de importaciones, y el mismo resultado repetido durante décadas.

Whirlpool: el cierre que expuso lo que ya estaba pasando

La decisión de Whirlpool de clausurar su producción local y pasarse al negocio de la importación fue el golpe más estridente de la semana. No por inesperado, sino por lo evidente: 220 familias quedaron sin trabajo y se reactivó un debate que el oficialismo intenta correr de escena.
Whirlpool no es una excepción. Es la síntesis.

“La mejor política industrial es la que no existe”

La frase la soltó el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, en un auditorio universitario. Y aunque después intentó desarmarla, ya había hecho el daño suficiente.

Mientras en el mundo se discuten estrategias para proteger capacidades industriales, aquí el gobierno parece apostar por invisibilizar cualquier política de desarrollo. La declaración fue leída como una respuesta improvisada —y poco elegante— a Paolo Rocca, que días antes había pedido volver a tener una política industrial.

La réplica oficial llegó desde un funcionario secundario. El mensaje, en cambio, fue de primera línea: la industria no es prioridad.

Cierres que se multiplican

El caso Whirlpool hizo de pantalla gigante. Detrás aparecieron más fábricas cerradas, más pymes agonizando, más empresas que abandonan la producción local para importar lo más barato posible.
El mapa industrial empieza a teñirse de rojo: despidos, cierres y un mercado interno en caída libre.

Incluso en la Unión Industrial Argentina se percibe un cambio de tono. Su presidente, Martín Rappallini, ya no habla del dólar. Ahora habla de supervivencia.

Las reformas: promesa para unos, amenaza para otros

Para Martín Cabrales y un sector de la UIA, las reformas laboral y tributaria son la llave para “modernizar” el sector y evitar nuevos cierres. Sostienen que, de existir ese marco legal, casos como el de Whirlpool podrían haber sido distintos.

Del otro lado están las pymes, las más golpeadas, que ven en esas reformas la antesala de un colapso social. Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos, lo plantea sin eufemismos:

“Esto ya lo vivimos con Macri. Si se abre la economía sin protección, la industria se destruye y después viene la crisis”.

Hoy, un 30% de las pymes no puede pagar el aguinaldo. Y cada fábrica que cierra empuja a tres comercios al abismo.

El clima: desánimo, miedo y un silencio extraño

Algo cambia en el aire industrial. Las pymes denuncian destrato, pero también lo hacen —en voz baja— empresas grandes.
La sensación es que el gobierno busca disciplinar al sector: o se callan, o quedan afuera. Incluso Techint, el gigante de los gigantes, siente la fricción. El silencio que rodea al sector no es por convicción: es por miedo.

Un optimismo que suena lejano

Cabrales, siempre conciliador, habla de “paciencia activa” y anticipa un 2026 con mejores noticias. Cree en el rumbo y dice que su empresa seguirá invirtiendo en el país. Su voz es minoritaria, pero todavía se escucha.

Paraguay mete la cola

Mientras acá se cierran fábricas, Paraguay huele oportunidad. Organizó en Buenos Aires una reunión con pymes argentinas para seducirlas con su Ley de Maquila: beneficios fiscales, costos más bajos y un clima político menos hostil. Ya hay 40 empresas argentinas radicadas allí. Sin un cambio de rumbo, no será el techo.