02/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Karina Milei con ex PRO. Cuando los de amarillo se convirtieron en violetas, porque en la política y en las traiciones, todo cambia de color. Imagen: @LLibertadAvanza.
La Libertad Avanza abrió la temporada de caza mayor en el Congreso y el primer trofeo fue el PRO. Los pases silenciosos, las negociaciones por abajo de la mesa y el operativo seducción del oficialismo encendieron la furia de la dirigencia macrista. “Perdieron a un aliado clave”, admiten en voz baja: y del otro lado de Balcarce 50 ya descorchan.
La escena es simple: el gobierno quiere la primera minoría en Diputados y decidió que la vía más rápida es vaciar al partido que hace diez años ocupaba la Casa Rosada. A Ritondo ni lo consultaron; a Macri ni lo llamaron. Y mientras tanto, los amarillos miran cómo se les desarma el bloque a fuerza de telegramas y promesas de cargos.
El éxodo amarillo
En cuestión de horas, el PRO vio cómo se evaporaban Alejandro Bongiovanni y Verónica Razzini. Dos bullrichistas, ahora libertarios adoptivos. Se sumaron a los once que ya encabezaba Damián Arabia, expulsado del partido por decisión de Macri y convertido en referente espiritual de los “radicales con peluca”.
El caso Bongiovanni merece capítulo aparte. No lo fueron a buscar: él mismo pidió la llave del pase. En su entorno lo justificó con una frase que ya quedó para el anecdotario interno: “No puedo seguir en un bloque que cuida los intereses de Macri. Tengo que ser coherente”.
En LLA lo recibieron con un abrazo… y una advertencia: acá la única estrella es Milei. Lo demás se firma sin leer.
Como souvenir, Bullrich lo celebró con un tuit sin sutilezas:
“Alejandro es un histórico luchador de la libertad”.
Ofertas, cargos y la caja del Estado
La bronca del PRO no pasa solo por la fuga, sino por el olor a oferta espuria que dejó flotando el operativo libertario. En teléfonos de diputados amarillos aparecieron propuestas tentadoras: presidencias de comisión, sillones en RENAPER, PAMI y ANSES, contratos y cargos que se manejan con la discreción que exige la política de siempre.
Desde el oficialismo lo niegan, pero en el PRO aseguran que la política de Milei, Menem y Bullrich tiene un método: “tráiganlo con sello o sin sello”.
En paralelo, desde las gobernaciones de Chubut y Santa Fe también circularon llamados para sumar legisladores al bloque Provincias Unidas, la aventura parlamentaria de Nacho Torres y Gisela Scaglia. Versiones que incluyen sumas de dinero y promesas territoriales. Nada que sorprenda en año de reconfiguración de poder.
Macri toma el volante
Cuando los rumores llegaron a la oreja de Macri, el ex presidente decidió que había llegado el momento de bajar el martillo. El Consejo Nacional del PRO se prepara para intervenir las filiales de Chubut y Santa Fe. Un gesto de autoridad, o al menos de supervivencia: el partido no quiere financiar su propia disolución.
Ritondo, mientras tanto, contuvo la respiración. Los diputados que se fueron juran que no fue por él, y quienes lo conocen admiten que la jugada cruzada de Bullrich y Menem lo dejó en estado de ebullición. Una frase suya resume el clima interno:
“Rompieron el puente con el PRO. Perdieron a un aliado. Voy a acompañar lo que tenga ganas, no cualquier idea que se les ocurra porque sí”.
La operación Santilli y la lealtad bajo fuego
El capítulo final de la novela se escribe en la provincia de Buenos Aires. Ritondo intenta evitar que Matías Ranzini, su hombre de confianza, sea absorbido por Diego Santilli en el Ministerio del Interior. El pase estaba casi cerrado hasta que los medios empezaron a mostrar, uno a uno, los nombres de los diputados que desertaban del PRO rumbo al bloque libertario.
Ahí se cortó la paciencia. “Mejicaneada”, dijo un dirigente cercano a Ritondo. Y la orden fue clara: ningún soldado propio se mueve al oficialismo.
Es justamente por eso que, según fuentes legislativas, Ranzini ya habría sido tentado por otra vía: dinero, contratos y un lugar estratégico en el ministerio encargado del vínculo Nación-Provincias. Una oferta gestionada por una diputada cercana a Karina Milei.
Ranzini, consultado, eligió una frase que suena a advertencia y plegaria:
“Soy leal a Cristian y así va a seguir siendo siempre”.
Una interna que apenas empieza
El resultado es un PRO que mira cómo el oficialismo le vacía el armario y cómo dos de sus gobernadores se disponen a armar un espacio propio sin pedir permiso.
Y un gobierno que, en su carrera por acumular poder parlamentario, no parece dispuesto a detenerse ante ninguna señal de alarma institucional.
El ruido es fuerte. Pero en Diputados, la música que suena hoy es de otra frecuencia: la de un bloque libertario que no para de crecer a costa de sus propios aliados.
Con información de Tiempo Argentino.







