DEUDA RÉCORD: Milei deja un país hipotecado y 2026 asoma como un paredón

20/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: El ministro de Economía, endeudador serial, Luis Totto Caputo. Imagen: Web.
La promesa libertaria de “ordenar la economía” terminó en un nuevo récord de endeudamiento externo y un calendario de pagos imposible. A dos años de asumir, el gobierno de Javier Milei empujó a la Argentina a una situación límite: la deuda externa pública trepó a 197.500 millones de dólares, el nivel más alto de la historia reciente, mientras los vencimientos se amontonan y las reservas se evaporan.

En apenas un año y medio, el país deberá enfrentar más de 57.000 millones de dólares en vencimientos, sumando deuda pública y privada. El dato es explosivo: casi una cuarta parte de toda la deuda vence en el corto plazo, con un Banco Central sin dólares y sin acceso real al financiamiento internacional.

Lejos de estabilizar el frente externo, la gestión Milei aceleró la dinámica de la deuda. Sólo entre el segundo y tercer trimestre de 2025, el endeudamiento externo público aumentó cerca de 28.000 millones de dólares, empujado por préstamos de emergencia del FMI y otros organismos multilaterales. Hoy, casi la mitad de la deuda está en manos de acreedores internacionales, con el Fondo Monetario como actor central y condiciones cada vez más duras.

El problema no es sólo el tamaño de la deuda, sino su insostenibilidad. La economía argentina no genera los dólares necesarios para pagarla. El superávit comercial fue exiguo, el déficit de servicios sigue drenando divisas y la fuga de capitales ya supera los 32.500 millones de dólares desde la flexibilización del cepo. Todo esto mientras el Gobierno apuesta a un modelo financiero que privilegia la especulación y no la producción.

Las cifras son alarmantes: en 2026 vencen 35.600 millones de dólares de deuda externa pública, a lo que se suman otros 12.000 millones en los meses siguientes. La deuda privada también mete presión, con compromisos crecientes y fuerte peso de la deuda financiera intraempresarial, una bomba silenciosa que ya tiene fecha de detonación.

Con reservas netas que apenas rondan los 1.300 millones de dólares, el margen de maniobra es nulo. Sin nuevos desembolsos del FMI, el esquema directamente no cierra. Los propios analistas advierten que el problema ya no es de liquidez, sino de insolvencia estructural.

Así, mientras el Gobierno celebra el ajuste y la motosierra, el país camina hacia 2026 con una mochila de deuda impagable, vencimientos al cuello y una dependencia cada vez más profunda de los organismos internacionales. La herencia que se está construyendo no es de estabilidad: es una hipoteca externa con fecha de vencimiento.