FRED MACHADO: Su encierro en Estados Unidos

22/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Cárcel de seguridad media del estado de Oklahoma. Imagen: Web.
Lejos de los despachos, los aportes de campaña y los vínculos con la política argentina, Federico “Fred” Machado atraviesa sus días detenido en una cárcel de seguridad media del estado de Oklahoma, bajo un régimen estricto y con comunicaciones monitoreadas. El empresario argentino acusado de narcotráfico, lavado de activos y estafas permanece alojado en la Core Civic Cimarron Correctional Facility, una prisión privada que alberga internos federales del sistema penitenciario estadounidense.

Vestido con mameluco azul, distintivo de los presos de seguridad media, Machado cumple una rutina controlada: horarios rígidos, actividades físicas en patios comunes y medicación para poder dormir, según confirmaron fuentes cercanas al expediente. Las comunicaciones están severamente limitadas: solo puede contactarse con su defensa mediante correo electrónico bajo vigilancia, y las eventuales visitas familiares —si las hubo— se realizan detrás de un vidrio blindado y con tiempo restringido.

La cárcel donde está alojado se encuentra a más de cuatro horas del tribunal federal de Dallas, donde se tramita su causa. Cada vez que debe comparecer ante la Justicia, es trasladado por vía terrestre para cumplir con audiencias o diligencias procesales vinculadas al expediente que lo mantiene detenido desde su extradición.

El futuro judicial de Machado comienza a definirse. El juez federal del Distrito Este de Texas, Amos Mazzant, estableció un cronograma clave: el empresario tiene 50 días para decidir si se declara culpable y negocia un acuerdo con la Fiscalía o si insiste en su inocencia y enfrenta un juicio oral a partir del 2 de marzo. El plazo para cerrar un eventual entendimiento vence el 6 de febrero.

En paralelo, la defensa ya reconoció ante la Justicia que se encuentra en conversaciones con el Ministerio Público, una señal temprana de que se evalúa una salida negociada, una práctica habitual en el sistema penal norteamericano cuando se explora la figura del colaborador. Machado es asistido en Estados Unidos por abogados del estudio Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan LLP, mientras que en la Argentina cuenta con un letrado que actúa como nexo con su familia, radicada en Viedma, Río Negro.

El tiempo es un factor decisivo. En abril de 2026 se cumplirán cinco años desde que Machado fue privado de su libertad, cuando el juez federal de Neuquén Gustavo Villanueva ordenó su detención inicial, incluyendo el período de prisión domiciliaria que cumplió en Argentina antes de ser extraditado. Con ese antecedente, su defensa busca un acuerdo de condena de alrededor de siete años, lo que abriría la posibilidad de una salida anticipada, como ya ocurrió con otro imputado de la misma causa que logró reducir su pena tras admitir cargos.

Mientras tanto, el expediente judicial convive con otros frentes abiertos. En Dallas, la Justicia mantiene tres aeronaves antiguas embargadas a nombre de Machado, a la espera de remate. Entre ellas, un Douglas A-4B, avión de combate similar a los utilizados por la Fuerza Aérea Argentina durante la guerra de Malvinas, hoy convertido en pieza bajo custodia judicial.

El nombre de Machado volvió a tomar relevancia pública por su financiamiento de la campaña presidencial de José Luis Espert en 2019, un dato que años atrás pasó casi inadvertido y que ahora reaparece bajo la lupa, en medio de una causa que podría abrir derivaciones políticas si el empresario decide colaborar con la Justicia estadounidense.

Con los plazos en marcha y el mameluco azul como única vestimenta diaria, Fred Machado enfrenta la decisión más trascendental de su vida: negociar, declarar y reducir su condena, o jugarse todo ante un jurado popular. En el sistema penal de Estados Unidos, esa elección puede marcar la diferencia entre recuperar la libertad en pocos años o pasar una larga temporada tras las rejas.