23/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Yerba mate. Imagen: AFP.
La desregulación no se detiene y ahora llegó al mate. El gobierno de Javier Milei eliminó los controles de calidad sobre la producción de yerba mate y abrió la puerta a que se comercialicen productos con hongos, exceso de palo, semillas y sin garantías sanitarias mínimas. La medida fue oficializada este martes mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial.
A través de la Resolución 146/2025, el Ejecutivo vació de funciones al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo creado hace más de dos décadas para regular la cadena productiva, proteger la calidad del producto y equilibrar el mercado entre productores, industriales y consumidores.
Bajo el discurso de “mejorar la competitividad” y “modernizar el sector”, el Gobierno eliminó las facultades del INYM para intervenir en la producción y comercialización. En los hechos, desmanteló los controles históricos que garantizaban que la yerba que llega a la mesa cumpla estándares mínimos de elaboración.
La resolución deroga normas clave que regulaban la calidad desde 2003. Entre los cambios más graves, el INYM ya no podrá hacer respetar los ciclos biológicos de la planta ni prohibir la cosecha y la secanza en octubre y noviembre, una restricción central para preservar el rendimiento y la calidad del cultivo.
También desaparecen los controles de higiene y seguridad exigidos por el Código Alimentario: ya no será obligatoria la depuración de hojas en mal estado, flores, frutos ni otros elementos extraños durante la cosecha. La yerba podrá comercializarse con mayor proporción de palo y semillas, e incluso con residuos de hongos, ya que deja de ser obligatorio el uso de bolsas que controlen la humedad en el almacenamiento.
La falta de controles se extenderá al transporte del producto, un eslabón clave para evitar contaminación y deterioro. A esto se suma la eliminación del régimen de inhabilitación inmediata para quienes no presenten documentación sobre ingresos y egresos de materia prima durante las inspecciones.
Además, el INYM quedó impedido de dictar normas que puedan “distorsionar precios” o “generar barreras de entrada”, lo que en la práctica limita su capacidad para ordenar el mercado y proteger a los pequeños productores frente a los grandes jugadores.
En materia administrativa, el Gobierno también flexibilizó las sanciones por incumplimientos formales. La falta de presentación de declaraciones juradas ya no implica penalidades directas: recién tras tres incumplimientos en un año se enviará una intimación, otorgando cinco días hábiles antes de una eventual inhabilitación.
El resultado es claro: menos controles, menos calidad y más riesgo para los consumidores. En nombre de la desregulación, el Gobierno decidió que la yerba mate —uno de los símbolos culturales y productivos del país— quede librada al “sálvese quien pueda” del mercado.







