PRESUPUESTO 2026: Blindado para el FMI

24/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Senado. La ley de leyes sería aprobada este viernes en la sesión convocada para las 12 del mediodía. Imagen: Senado Argentina/Charly Diaz Azcue.

Derrota política, apuro financiero y orden de obedecer en el Senado

Golpeado por la falta de apoyo, expuesto por sus propias internas y con un vencimiento de deuda respirándole en la nuca, el Gobierno decidió bajar la persiana del debate democrático: este viernes intentará aprobar el Presupuesto “a libro cerrado” en el Senado, sin cambios y a las apuradas.

Tras el traspié en Diputados —donde consiguió media sanción pero quedó desnudo de poder político— el oficialismo optó por el atajo: cerrar la discusión, disciplinar aliados y votar como venga. No hay margen para negociar, no hay voluntad de corregir, no hay interés en discutir prioridades. Hay urgencia. Y miedo.

Un presupuesto para el FMI, no para el país

La Casa Rosada quiere llegar con la “Ley de Leyes” aprobada antes del 9 de enero, cuando enfrenta un nuevo vencimiento de deuda. El mensaje no es para la sociedad: es para los mercados y el FMI, que miran con lupa la capacidad del Gobierno para imponer ajuste y sostener metas fiscales.

El fracaso en Diputados dejó claro el problema: el oficialismo no tiene músculo político. Por eso ahora apuesta a una sesión exprés, blindada, sin sorpresas… o con las mínimas posibles.

Bullrich apura, ordena y presiona

Patricia Bullrich tomó el control del operativo. Exigió a senadores libertarios y aliados que regresen de inmediato a Buenos Aires, cancelen planes y se alineen sin chistar. El mantra es uno solo:
“Se vota sin cambios”.

Después de dos años de prórrogas, reasignaciones discrecionales y manejo opaco de fondos públicos, el Gobierno busca mostrar una postal de “orden” aprobando su primer presupuesto… aunque sea a los empujones.

Poroteo fino y victoria pírrica

El oficialismo necesita 37 votos y asegura tener 41, apenas cuatro más del mínimo. En la Casa Rosada fantasean con llegar a 45, pero saben que cualquier ausencia o rebeldía puede hacer crujir la sesión.

Para blindar la votación, negocian con bloques provinciales y gobernadores aliados. Entre ellos, el subbloque Convicción Federal —desprendido del peronismo— aparece como clave pero fracturado. Su propio presidente, Fernando Salino, ya avisó que votará en contra.

“No es el presupuesto que le gustaría a ninguno de los cinco”, admitió sin rodeos.

Educación y ciencia, en la picota

El punto más explosivo es el artículo 30, que elimina las metas de financiamiento educativo, desfinancia ciencia y tecnología, borra el fondo para escuelas técnicas y recorta inversión en defensa.

El peronismo intenta frenarlo, pero los números no cierran. Necesitan 37 votos y hoy no los tienen. Apelan a ausencias, quiebres de último momento y a forzar una votación artículo por artículo para desarmar el corazón del ajuste.

Del otro lado, el oficialismo quiere votar por capítulos para tener mayor control y evitar que el texto vuelva a Diputados. Cualquier cambio sería un papelón político que no están dispuestos a pagar.

Democracia en pausa, urgencia en marcha

Mientras cajonean otros conflictos —como las vacantes en la AGN y la pelea con el PRO— el Gobierno juega todo a una sola carta: aprobar rápido, mostrar control y llegar al vencimiento con una ley bajo el brazo.

El mensaje es claro:
menos debate, más obediencia.
menos Congreso, más Excel.

El viernes, el Senado no discutirá un presupuesto:
asistirá a una votación diseñada para no molestar a nadie… salvo a la sociedad.