«EL ORO QUE SACÓ MILEI»: Sin contratos, auditoría y bajo sospecha

26/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: El escándalo del oro, el Banco Central admite que sacó las reservas sin contratos y queda al borde de una causa penal. Por el escándalo del oro, Javier Milei,  ha sido cuestionado por la ausencia de transparencia en su gobierno. Imagen: AP/Grok.
El Banco Central acaba de confesar lo impensado: la operación con el oro argentino está floja de papeles. Tan floja que directamente no hay papeles. Ni contratos, ni informes jurídicos, ni respaldo documental alguno. Nada. Cero. Un vacío que expone a las máximas autoridades monetarias del país a un frente penal de enorme gravedad.

“Los contratos de colocación de lingotes de oro con el BIS y/o cualquier otro depositario del exterior no existen”. La frase no salió de un opositor ni de un periodista incómodo: la escribió el propio BCRA en una respuesta oficial enviada a la Auditoría General de la Nación. La admisión es demoledora.

La historia viene de lejos. En julio del año pasado, LPO reveló que Luis Caputo y Santiago Bausili sacaron las reservas de oro del país en una operación clandestina. Desde entonces, el silencio fue la norma. Ahora, la confirmación oficial termina de pintar el cuadro completo: USD 5.000 millones en lingotes cargados en un avión comercial, de madrugada, sin contratos, sin registro, sin auditoría posible. Más cerca de una novela negra que de la administración responsable de las reservas nacionales.

Lo más grave es que el Banco Central reconoce que durante todo 2024 no existió ningún contrato que respalde el envío del oro al exterior. Ni entonces ni ahora. Y para cerrar el círculo del absurdo, también admitió que no hubo informes jurídicos “porque no hay contratos”. Una lógica circular que en cualquier juzgado huele a problema serio.

Sin contratos, no hay auditoría. Sin auditoría, no hay control. Y sin control, los lingotes parecen haberse evaporado. La operatoria, valuada en USD 4.981 millones, quedó fuera de cualquier verificación formal. Un agujero negro en el corazón del Banco Central.

La presunción de delito no es un exceso retórico: los funcionarios del BCRA no manejan bienes propios, custodian activos públicos estratégicos. La falta de respaldo contractual no es un error administrativo menor, es una falla estructural que abre responsabilidades personales. Cuando un activo de esa magnitud pierde trazabilidad, la frontera entre negligencia y delito se vuelve peligrosamente fina.

El expediente ya escaló a la Justicia. La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal fue contundente y ordenó al Central entregar información precisa, recordándole que el acceso a la información pública no depende del capricho del funcionario de turno. Si el Estado invoca confidencialidad, debe probar un daño concreto. Los argumentos vagos ya no alcanzan.

En paralelo, la Auditoría General de la Nación quedó habilitada para avanzar con acciones legales por entorpecimiento de auditoría, ahora que asumieron nuevos auditores. El cerco se cierra.

El contexto internacional vuelve el escándalo aún más explosivo. El oro cotiza cerca de los USD 4.400 la onza, un récord histórico que funciona como un salvavidas contable para un Banco Central con las reservas líquidas hundidas. Según LCG, las reservas netas reales rondarían los USD 18.000 millones negativos. Sin el “efecto oro”, el rojo sería todavía más profundo.

La paradoja es brutal: el oro cuenta como reserva, aunque nadie sepa dónde está. No se sabe si está en Londres, en Basilea, si genera rendimiento o si fue entregado como garantía para conseguir dólares que ya se gastaron.

Carlos Rodríguez, uno de los arquitectos del programa económico de Milei durante la campaña y eyectado al asumir el gobierno, calificó el episodio como “simplemente insólito”. Fue más lejos: advirtió que el oro podría haber sido usado como garantía de un préstamo en dólares ya consumido y exigió saber dónde están todos los activos y pasivos del Banco Central.

Rodríguez también puso el foco en otra zona oscura: pidió explicaciones sobre los dólares de los encajes bancarios y reclamó la publicación de la serie semanal de reservas netas según la metodología del FMI. Transparencia básica. Algo que hoy parece un lujo.

Mientras tanto, en el mercado crece la sospecha de que el pago del vencimiento del Bopreal por USD 1.000 millones se haya hecho con depósitos de los ahorristas. Con reservas en rojo y sin dólares líquidos, la única caja disponible serían los encajes bancarios. El resto es swap con China y crédito del Fondo: intocable.

El oro desaparecido, los contratos inexistentes y el silencio oficial ya no son un problema contable. Son un escándalo institucional de proporciones históricas.