LA DEUDA ESTALLA EN LOS HOGARES

26/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: El pago de consumos habituales, como alimentos, en cuotas por necesidad, agravó el cuadro de la frágil economía familiar. Imagen: Web.
La deuda dejó de ser un auxilio y pasó a ser una trampa. Cada vez más familias no pueden pagar lo que deben y la morosidad en los créditos a hogares alcanzó en octubre su nivel más alto en veinte años, una señal inequívoca de crisis de ingresos y deterioro social acelerado.

Según datos del Banco Central, el 7,8% de los préstamos bancarios a hogares ya presenta atrasos, una cifra que no solo crece mes a mes, sino que supera los picos registrados en la pandemia, en la crisis de 2019 y en el colapso financiero global de 2008-2009. En ninguna de esas etapas la mora había cruzado el 6%. Ahora lo hizo. Y con margen.

El dato es todavía más alarmante si se lo compara con un año atrás: en octubre de 2024 la morosidad era del 2,5%. En apenas doce meses se triplicó. Un derrumbe silencioso que expone que los hogares ya no se endeudan para mejorar su vida, sino para sobrevivir.

Pero el verdadero foco rojo está fuera del sistema bancario tradicional. En el universo fintech, donde los créditos se otorgan en minutos, con pocos requisitos y tasas usurarias, la irregularidad trepa al 18%. Casi uno de cada cinco préstamos está en mora.

Detrás del fenómeno aparece un patrón claro: familias usando tarjetas, billeteras virtuales y préstamos rápidos para pagar comida, servicios y gastos básicos. La deuda ya no financia un gusto, financia la heladera.

Un informe de Provincia Microcréditos advierte que la morosidad lleva doce meses consecutivos de crecimiento, una velocidad solo comparable con la de la pandemia. Pero con una diferencia clave: ahora no hay IFE, ni ATP, ni red de contención. Solo deuda.

El presente ya dejó atrás todas las crisis recientes. El único antecedente peor es el del 2001, cuando la mora familiar llegó al 25%. El camino, advierten los especialistas, empieza a parecerse peligrosamente.

Fintech: crédito rápido, caída rápida

Las fintech se convirtieron en el refugio —y la trampa— de millones de trabajadores informales, monotributistas y jóvenes sin ingresos estables. En 2025, el 27% de quienes toman créditos personales lo hace por esta vía, unos 5,2 millones de personas.

El problema no es solo el acceso, sino el costo: tasas con un costo financiero total que ronda el 500% anual. Créditos chicos, plazos cortos y una presión constante para refinanciar. El resultado es previsible: mora en alza y endeudamiento crónico.

En total, los proveedores no bancarios ya concentran más de 11 millones de deudores. Una bomba social de bajo monto, pero de alto impacto.

Jóvenes atrapados

El cuadro es todavía más brutal entre los jóvenes. El número de personas jóvenes con crédito más que se duplicó en un año, pasando de 287.000 a 620.000. Un segmento atravesado por la informalidad, salarios bajos y empleos precarios.

El dato más crudo: el 41% de los jóvenes endeudados está en mora, catorce puntos más que hace un año. Casi la mitad ya no puede pagar.

No se trata de grandes sumas. La mitad de los préstamos ronda los 145.000 pesos, menos de medio salario mínimo. Apenas el 13% supera el millón. Son deudas chicas, pero repetidas, encadenadas y muchas veces múltiples: casi un 30% de los jóvenes se endeuda con más de una entidad al mismo tiempo.

La postal es clara y alarmante: salarios que no alcanzan, crédito caro que reemplaza al ingreso y una mora que crece como síntoma de una crisis más profunda. Cuando las familias dejan de pagar no es por irresponsabilidad: es porque ya no hay margen.

La deuda doméstica empezó a crujir. Y cuando eso pasa, el problema deja de ser financiero y se convierte en social.