26/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Navidad en rojo, se desploma las ventas de juguetes y el sector entra en crisis. Imagen: Web.
La postal de la Navidad 2025 dejó una imagen cruda: menos juguetes, menos consumo y más angustia en un sector que ya venía golpeado. Las ventas cayeron 6,9% en unidades respecto del año pasado —que ya había sido malo— y confirmaron que la crisis llegó incluso al regalo más simbólico de las Fiestas.
El dato lo confirmó la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), que describió un escenario dominado por presupuestos familiares agotados, compras medidas al centavo y consumo defensivo. En otras palabras: se compró lo justo, tarde y barato.
Aunque desde la entidad intentaron mostrar algo de alivio por un repunte de último momento antes de Nochebuena, la realidad es contundente: no alcanzó para compensar el derrumbe del Día del Niño ni los meses posteriores, marcados por una caída persistente del consumo.
El mercado se sostuvo artificialmente a fuerza de promociones, descuentos y cuotas, pero ni siquiera eso logró torcer la tendencia. El efectivo prácticamente desapareció: el 95% de las operaciones se hizo con tarjetas, billeteras virtuales y pagos electrónicos, una señal clara de bolsillos vacíos y dependencia del financiamiento.
El ticket promedio también desnuda la crisis. En las jugueterías de barrio, cada compra rondó los $19.000; en supermercados, apenas $10.000. Solo las grandes cadenas registraron valores más altos, cercanos a los $45.000, pero con muy baja rotación. El mensaje es claro: el regalo caro quedó fuera del alcance de la mayoría.
Las ventas online representaron cerca del 25% del mercado, pero no crecieron. El avance de plataformas internacionales como Temu y Amazon golpeó fuerte al comercio local, mientras que las ventas presenciales en locales físicos se derrumbaron casi 10%. El resultado final: un sector en retroceso.
Desde la Cámara advierten que la situación es una de las más delicadas en décadas. En los últimos dos años cerraron 300 jugueterías, muchas sin posibilidad de reconversión. Otras migraron al canal online para sobrevivir. El impacto laboral ya se siente: un recorte del 20% de la masa de empleo, unos 1.600 puestos menos, entre despidos encubiertos, retiros no reemplazados y tercerizaciones eliminadas.
La crisis no es solo económica. El sector enfrenta un combo letal: menos nacimientos, menos consumo y más pantallas. Desde 2015, la tasa de fecundidad cayó un 42%, y la virtualidad avanza como un sustituto del juego real. El celular reemplazó al juguete. El “chupete digital” gana por abandono, cansancio y falta de tiempo.
En este contexto, los únicos productos que lograron cierta dinámica fueron los juguetes baratos, durables y de producción nacional, especialmente para primera infancia, juegos de mesa familiares y artículos de aire libre. Todo lo demás quedó clavado en las góndolas.
Mientras tanto, el mercado se inunda de productos importados de baja calidad, muchos sin controles claros, vendidos en bazares y ferias informales. Desde la CAIJ advierten que hasta un 30% del mercado está ocupado por mercadería insegura, potencialmente riesgosa para la salud infantil.
La Navidad dejó así una señal inquietante: cuando ni los juguetes se venden, la crisis ya no es un dato macroeconómico, es una herida social. Menos regalos, más cierres, menos trabajo y una infancia cada vez más empujada al consumo digital. Una Navidad más pobre. En todo sentido.







