JUAN GRABOIS: La guerra abierta con Milei y fuego cruzado en el peronismo

26/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Juan Grabois en las oficinas de su partido Patria Grande, en Buenos Aires, en junio del 2025. Imagen: Mariana Eliano.
Juan Grabois no baja el tono ni pide permiso. Recién llegado al Congreso, el flamante diputado nacional decidió convertir su banca en una trinchera desde la que librará dos batallas simultáneas: enfrentar sin medias tintas al gobierno de Javier Milei y disputar el liderazgo del campo nacional y popular de cara a las elecciones de 2027. La confrontación ya está en marcha y promete escalar.

Lejos de replegarse frente al asedio interno, Grabois apuesta a una estrategia de alto impacto: proyectos disruptivos, gestos políticos provocadores y una agenda legislativa propia que incomoda tanto al oficialismo libertario como a sectores de Unión por la Patria. En su entorno lo admiten sin rodeos: no llegó a Diputados para mimetizarse ni obedecer.

La postal de Nochebuena frente al Congreso, con miles de personas en situación de calle convocadas por el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), fue una señal clara de cómo piensa ejercer el poder institucional: con calle, conflicto y exposición. Dos días antes había protagonizado un choque frontal con Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y figura de La Cámpora, tras la represión a una protesta de cuidacoches. Grabois salió a defenderlos y rompió un equilibrio interno que ya era frágil.

El episodio terminó de sellar su aislamiento dentro del peronismo. Enfrentado con el massismo, distante del armado de Axel Kicillof y ahora en tensión con el cristinismo, Grabois quedó rodeado. Aunque él asegura mantener diálogo directo con Cristina Fernández de Kirchner, las sospechas y las facturas cruzadas se multiplican. Máximo Kirchner fue quien le garantizó un lugar expectante en la lista, luego de que Grabois amenazara con competir por afuera si el candidato presidencial volvía a representar una versión “moderada” del peronismo.

Desde el kicillofismo lo miran con recelo y lo acusan de operar como factor de desgaste interno. Otros dirigentes, más directos, lo cuestionan por su estilo confrontativo y su búsqueda permanente de visibilidad. Grabois escucha, toma nota y sigue adelante. No habla en las reuniones de bloque, pero marca agenda afuera.

En su espacio, Argentina Humana, niegan cualquier especulación táctica: sostienen que su accionar responde a convicciones y no a cálculos electorales. La defensa de los sectores más precarizados, aseguran, es un límite político que no está dispuesto a negociar, aun cuando le cueste aliados y capital interno.

La hoja de ruta hacia 2027 ya está escrita. Si el peronismo vuelve a ofrecer un candidato que, a ojos de Grabois, no represente una ruptura profunda con el modelo de Milei, la interna será inevitable. Ya lo hizo en 2023 contra Sergio Massa y no descarta repetir la jugada. La diferencia es que ahora tiene banca, visibilidad y una base electoral consolidada.

Durante el último año, Grabois recorrió el país, afianzó su armado, elaboró un programa de gobierno y buscó legitimarse como dirigente político pleno, dejando atrás el rótulo exclusivo de referente piquetero. Las reuniones con líderes como José Mujica y Gabriel Boric formaron parte de ese proceso. Sin embargo, episodios como el conflicto en Quilmes vuelven a exponer el dilema central de su figura: coherencia militante o viabilidad política.

Grabois avanza sin freno. La pelea contra Milei es frontal. La interna peronista, inevitable. Y el 2027, para él, ya empezó.