02/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Karina Milei. Imagen: LPO/Juan Casas.
Javier Milei avanzó sin anestesia y por decreto sobre el corazón del sistema de inteligencia argentino. Con el DNU que reescribe la Ley de Inteligencia Nacional, el Presidente blindó el poder de la SIDE en manos de Santiago Caputo, pero al mismo tiempo metió formalmente a su hermana Karina Milei dentro del esquema de inteligencia, entregándole el control político de la Ciberseguridad.
El decreto se filtró la noche del 31 de diciembre, mientras el país brindaba por Año Nuevo. No fue casualidad. Ya en las primeras horas de 2026, la oposición encendió todas las alarmas y habló sin eufemismos: “Gestapo libertaria”, “policía secreta”, “Estado policial”.
Espías con más poder, menos control y fondos en la sombra
El DNU consagra un salto inédito en el poder de la Secretaría de Inteligencia del Estado, que responde a Santiago Caputo a través de su hombre de confianza, Cristian Auguadra. La SIDE pasa a ser el órgano supremo del sistema de inteligencia, con mayor autonomía, mayor control sobre los fondos reservados y un margen de acción ampliado al extremo.
Desde ahora, todas las tareas de inteligencia serán encubiertas. Los agentes podrán detener personas en flagrancia o con orden judicial, exigir información a cualquier organismo nacional o provincial, custodiar instalaciones y hasta “repeler agresiones”. Todo, bajo un velo de secreto casi absoluto.
Para la oposición, el mensaje es brutal: espías con facultades policiales y sin control parlamentario efectivo.
El precio del poder: Caputo gana, pero Karina entra al tablero
El crecimiento de la SIDE es un triunfo político de Santiago Caputo, pero no fue gratis. El asesor presidencial tuvo que ceder un área clave: la Ciberseguridad.
El decreto saca esa área de la órbita directa de la SIDE y la traslada a la Jefatura de Gabinete, que Karina Milei controla políticamente a través del vocero Manuel Adorni. Se disuelve la Agencia Federal de Ciberseguridad y se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad, bajo la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación.
El detalle no es menor: esa Secretaría seguirá en manos del caputista Darío Genua, pero ahora responde orgánicamente a Karina Milei, que por primera vez mete un pie formal en el sistema de inteligencia nacional.
La Ciberseguridad no es un área técnica más: es el control del mundo digital, el territorio de los trolls, el patrullaje de redes y la guerra política online que el ecosistema libertario domina como nadie.
Críticas feroces y final judicial
El rechazo fue inmediato. El diputado de la Coalición Cívica Maxi Ferraro habló de un “retroceso histórico” y denunció que la SIDE podrá aplicar medidas de contrainteligencia en cualquier organismo del Estado, desde ministerios y hospitales hasta universidades y el Conicet. Esteban Paulón fue directo: “Estado policial”. Agustín Rossi no dudó: “policía secreta”.
Desde el peronismo también cuestionaron la disolución de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, que saca el área del control civil del Ministerio de Defensa y la coloca bajo el Estado Mayor Conjunto.
Con el Congreso trabado y el oficialismo decidido a sostener el decreto, el desenlace parece inevitable: la SIDE recargada, Karina adentro, Caputo fortalecido y la Justicia como próximo campo de batalla.







