12/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Incendios en la Patagonia. Imagen: Web.
Cuando todo indicaba que sería otro día perdido frente a las llamas, el cielo cambió de idea. Este domingo, que había arrancado con alerta roja por vientos intensos y riesgo extremo de incendios, dio un vuelco pasado el mediodía: nubes cerradas, cielo oscuro y las primeras gotas sobre la Comarca Andina trajeron un respiro largamente esperado.
El agua alcanzó zonas que venían siendo castigadas sin pausa, como el Parque Nacional Los Alerces, Epuyén, El Hoyo y Esquel, y sorprendió incluso a los propios brigadistas, que hasta ese momento trabajaban bajo un escenario adverso. La lluvia no estaba en los planes inmediatos: los pronósticos más optimistas hablaban de recién mitad de semana.
La imagen de hoy contrasta de manera brutal con la del sábado. Ayer, el humo lo tapaba todo y el fuego avanzaba hasta rozar la Ruta 40, que debió ser cortada por completo. Hoy, el asfalto aparece húmedo y las montañas, antes envueltas en cenizas, muestran un tono oscuro que marca la presencia del agua.
En Epuyén, el balance sigue siendo devastador: más de 12.000 hectáreas arrasadas en apenas una semana. El sábado fue el momento más crítico, cuando el viento duplicó la superficie quemada en cuestión de horas. Por eso, cuando las primeras lluvias comenzaron a caer, el alivio fue inmediato.
Sin embargo, los especialistas bajan un mensaje prudente. Para considerar el fuego contenido hacen falta entre 20 y 30 milímetros de lluvia sostenida. Lo caído hasta ahora ayuda a bajar la temperatura y frenar el avance, pero no elimina el riesgo. Los focos subterráneos siguen activos y el trabajo de los equipos continúa.
Más allá de lo técnico, la lluvia significó algo fundamental: un respiro humano. Después de días extenuantes, los bomberos, brigadistas y voluntarios encontraron una pausa física y emocional. “Ayer el fuego estaba al borde del camino; hoy la montaña respira”, resumieron vecinos del paraje Rincón de Lobos, donde el agua también ayudó a apagar las cenizas.
La emergencia sigue, pero por primera vez en días, Chubut pudo respirar.







