13/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei, el experto en generación de riqueza, con o sin dinero, ha contraído más deuda que cualquier gobierno anterior en los dos años de mandato, además de dejar a su paso destrucción de empresas, cierre de puestos laborales, salarios y consumo por el piso. Hoy los «Kukas» de Morgan Stanley advierten sobre los números rojos del economista de escuela privada. Imagen: AP.
El relato del “orden” dura poco. Morgan Stanley, uno de los pesos pesados de Wall Street, advierte que el Gobierno de Javier Milei llega a 2026 con un bache de USD 5.000 millones para enfrentar los vencimientos de deuda. Pagó enero, sí. Pero el combustible se acaba rápido.
El arranque del año fue prolijo en los papeles: el Tesoro canceló USD 4.300 millones en los primeros días de enero, cerca del 21% de los vencimientos anuales. El mercado lo daba por hecho y se cumplió. Sin épica. Sin sorpresa.
Pero el informe mete el dedo en la llaga: esto funciona sólo en el corto plazo. Más adelante, la tensión vuelve con fuerza.
El pago fue posible por una combinación irrepetible: aportes de organismos, manejo quirúrgico de caja y un Repo de último momento por USD 3.000 millones que infló reservas y permitió comprar los dólares justos para pagar. Parche exitoso. Solución estructural, no.
El dato que incomoda al Gobierno está claro y subrayado:
- Las necesidades brutas de divisas para 2026 ascienden a USD 38.700 millones entre intereses y capital de la deuda en moneda extranjera.
Es cierto: USD 18.900 millones corresponden a bonos duales que ajustan por dólar pero se pagan en pesos, lo que baja la necesidad efectiva a USD 19.900 millones. Aun así, las cuentas no cierran.
Morgan Stanley proyecta que el Gobierno podría conseguir USD 5.000 millones de organismos multilaterales y USD 6.000 millones vía emisión de bonos en dólares, tanto locales como externos. Resultado final:
Queda un agujero de USD 5.000 millones que no tiene financiamiento claro.
¿La salida? Comprar dólares al Banco Central u operaciones financieras “en bloque”. Traducción: más presión sobre las reservas. Nada neutro. Nada gratis.
El frente más delicado es el FMI. En 2026 vencen USD 4.400 millones y, a diferencia de este año, la Argentina pasaría a ser pagadora neta por USD 2.300 millones. Un drenaje adicional de dólares en un calendario ya saturado.
El banco también menciona el roll over con el propio sector público —letras, compromisos intraestado— como un alivio parcial. Pero es eso: alivio, no solución.
Ampliar el programa con el Fondo aparece cuesta arriba. La deuda con el FMI ya ronda los USD 57.000 millones, más de 13 veces la cuota. Incluso con buena sintonía política, el margen es mínimo.
La carta que queda sobre la mesa es volver al mercado internacional antes de julio: un bono a 7 a 12 años, con una tasa superior al 10%. Carísimo. Funcional. Riesgoso.
La conclusión de Morgan Stanley es tan sobria como lapidaria:
Milei logró ordenar el frente inmediato, pero la estrategia es de corto alcance.
El problema no es hoy. El problema empieza cuando se le agoten los préstamos de salvataje que ha recibido desde el inicio de su gobierno y no le lleguen los dólares para cumplir los vencimientos de una deuda cada vez más grande.







