15/01/2026.- Salta al Instante.- Imagen: Ilustrativa.
Metán — Un hombre de 23 años quedó en el ojo de la tormenta judicial tras una escalada de violencia contra su expareja que terminó en acusación formal por lesiones agravadas y daños, y ahora enfrenta la posibilidad de quedar detenido mientras avanza la causa.
Según denunció la mujer ante la fiscalía de Violencia Familiar y de Género, el sujeto —con quien mantuvo una relación de seis meses— apareció en su casa el pasado 10 de enero pidiéndole que saliera con él. Fingiendo querer “dialogar”, logró que ella saliera y subieran a su motocicleta, donde su actitud cambió de inmediato.
En plena vía pública, el hombre comenzó con agresiones: primero le arrebató el teléfono celular, lo tiró al piso y rompió partes del rodado propiedad de la víctima. Sin conformarse, la tomó de los brazos y le mordió la cabeza, en un episodio que no fue un arrebato aislado sino parte de una serie de agresiones previas que la denunciante relató no haber denunciado antes por miedo.
La fiscal Susana Redondo Torino lo imputó por lesiones leves agravadas por la relación de pareja y por género, y daños en concurso real, un combo de delitos que muestra, según la acusación, un patrón de violencia persistente y no casual.
Durante la audiencia de imputación, el acusado se abstuvo de declarar, y la fiscal solicitó que se mantenga su detención preventiva ante el Juzgado de Garantías en feria, argumentando que existen riesgos procesales y que su libertad podría entorpecer la investigación.
Este caso se suma a una preocupante serie de hechos de violencia en la región donde muchas víctimas quedan atrapadas entre el miedo de denunciar y el avance de agresiones que, como muestran los hechos de Metán, pueden escalar rápidamente de daños materiales a víctimas con lesiones físicas y psicológicas.







