REFORMA LABORAL: El gabinete se resquebraja entre negociadores

17/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Diego Santilli, llevó las condiciones de los gobernadores para apoyar el proyecto. Imagen: Noticias Argentinas.
La ambiciosa reforma laboral que promueve el gobierno de La Libertad Avanza se transformó en una bomba de tiempo interna que expone fisuras profundas en el propio gabinete de Javier Milei. A casi un mes de iniciado el año legislativo, la Casa Rosada todavía no logra unificar una estrategia clara para imponer un proyecto que pretende reescribir las reglas del trabajo en la Argentina, mientras aumentan las tensiones políticas y crecen las resistencias sociales y provinciales.

Por un lado, el sector político del oficialismo —encabezado por el ministro del Interior, Diego Santilli— insiste en negociar con gobernadores y bloques aliados para obtener apoyos y modificar el texto de la reforma con el fin de conseguir la sanción en el Congreso. Esta facción apuesta a concesiones y ajustes estratégicos, conscientes de que la mochila de resistencias es pesada y las aritméticas parlamentarias, ajustadas.

Del otro lado, el núcleo económico del gobierno se planta con una intransigencia tajante: no están dispuestos a ceder en medidas que consideran esenciales para “modernizar” el régimen laboral argentino. Esta postura rígida choca de frente con la necesidad política de amoldar la propuesta a realidades concretas si se quiere evitar el naufragio legislativo.

La semana que pasó la Casa Rosada reactivó su mesa política en Balcarce 50 con un objetivo explícito: ordenar el caos estratégico y definir cómo sumar votos en febrero, cuando comience el tratamiento parlamentario. Estuvieron presentes figuras clave como el jefe de Gabinete Manuel Adorni, Santilli, Patricia Bullrich, el titular de Diputados Martín Menem, y el ministro de Economía Luis Caputo, entre otros, en un intento por cerrar filas antes de que las críticas internas se traduzcan en derrotas públicas.

La división no es un detalle menor: mientras algunos apuestan a suavizar el proyecto para conseguir respaldos, otros temen que cualquier concesión debilite el “proyecto de shock” que Milei anunció como bandera. El resultado es una gobernabilidad en tensión, con la reforma laboral en el centro de un tablero político que todavía no define sus reglas.

Y el contexto no ayuda: sindicatos y organizaciones sociales ya lanzaron advertencias públicas sobre posibles movilizaciones y paros si la reforma profundiza recortes de derechos laborales, y varios gobernadores condicionan su apoyo a cambios que no afecten la coparticipación fiscal provincial.

En suma, la reforma laboral preparada en Casa Rosada no solo divide al gabinete de Milei: expone la fragilidad de un gobierno más cómodo en el discurso ideológico que en la gestión política, y deja en evidencia que sin consensos sólidos, el terreno de juego sigue siendo una pulseada incierta.