17/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Carpinchos en Nordelta. Imagen: Web.
En un golpe judicial que podría entrar en los anales de lo insólito, los carpinchos —sí, esos gigantescos roedores nativos— consiguieron una victoria histórica sobre los ricos vecinos de Nordelta y sus planes autoritarios para expulsarlos de su hábitat natural.
La Cámara en lo Contencioso de San Martín le estampó un no rotundo al intento de reubicar a estos animales protegidos, calificando la medida anterior como “prematura e irracional” y ordenando que ningún carpincho sea movido hasta que se realice un verdadero estudio de impacto ambiental acumulativo.
El fallo de los jueces Jorge Augusto Saulquin y Luciano Enrici significa un revés contundente para los sectores más acomodados de Nordelta, que habían impulsado un operativo de captura y traslado pese a la existencia de medidas cautelares vigentes.
Y no fue poca cosa: en las últimas semanas, tecnólogos de jaulas, sedantes y vehículos oficiales irrumpieron en los humedales para intentar sacar a docenas de roedores de sus territorios ancestrales, provocando indignación, protestas vecinales y denuncias de ambientalistas por la violación flagrante de normas de protección de fauna.
La resolución representa una bofetada judicial a quienes creyeron que con dinero podían borrar de un plumazo la presencia de fauna nativa en un barrio privado construido sobre ecosistemas naturales. Los carpinchos, especie protegida en la provincia de Buenos Aires, no solo quedan por ahora en pie, sino que además los magistrados exigieron informes técnicos precisos sobre la prueba piloto que ya se había puesto en marcha.
La escena, digna de una fábula antihéroe, pone a un pelotón de roedores gigantes como protagonistas de una batalla legal que no solo cuestiona las lógicas urbanísticas del Delta, sino que descoloca a una clase alta dispuesta a aplastar la naturaleza con cercos, jaulas y ordenanzas a medida.







