21/01/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: La abogada e influencer santiagueña Agostina Páez. Imagen: Web.
La abogada e influencer santiagueña Agostina Páez, de 29 años, volvió a encender un escándalo internacional que suma tensión, miedo y acusaciones cruzadas en Río de Janeiro. La joven, que enfrenta una causa por injuria racial —un delito en Brasil equiparado a racismo con penas de 2 a 5 años y sin posibilidad de fianza—, vivió en las últimas horas un capítulo dramático que la obligó a abandonar de urgencia el departamento donde se alojaba por temor a su vida.
Según relató la propia Páez a su entorno y a su padre, luego de regresar al inmueble tras salir a comprar comida se encontró con tres personas dentro del departamento que dijeron ser policías, en un episodio que generó confusión, pánico y una sensación de amenaza tan intensa que la administración del edificio le recomendó irse de allí de inmediato por razones de seguridad. En medio del caos, la abogada le dijo a su padre: “Me quieren matar aquí”, frase que recorrió medios argentinos y brasileños.
El giro dramático se da mientras Páez sigue bajo la lupa de la justicia brasileña, que le exigió colocarse una tobillera electrónica en un plazo de cinco días para impedir que intente abandonar el país, medida que todavía no se habría cumplido según reportes locales.
El origen de la causa judicial se remonta a un incidente ocurrido el 14 de enero en un boliche de la zona sur de Río de Janeiro, cuando cámaras de seguridad grabaron a la abogada haciendo gestos y sonidos comparados con los de un mono, así como el uso de una palabra considerada altamente ofensiva en el país vecino, tras una discusión por un presunto error en el pago de consumos. El personal del bar denunció el episodio por racismo, lo que desencadenó la investigación penal en su contra.
En medio de este escenario, la defensa de Páez prepara recursos judiciales incluyendo un habeas corpus con el objetivo de que pueda regresar a Argentina, argumentando que está en una situación de “casi detención” y “condiciones adversas y confusas” en Brasil.
El caso ya trascendió el ámbito judicial y se transformó en un debate público sobre conducta individual, racismo, seguridad de argentinos en el exterior y el tratamiento mediático de episodios de discriminación, con repercusiones en redes y medios de ambos países.







