LA ECONOMÍA DE MILEI: Arranca 2026 con inflación que no afloja y presiona bolsillos

21/01/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Ilustrativa. Web.
La administración de Javier Milei comenzó el año con un dato que calienta el debate económico: según un reciente informe de la Fundación Capital, presidida por Martín Redrado, la economía arrastra una fuerte inercia inflacionaria que podría mantener los precios subiendo por encima del 2% mensual hasta bien entrado el segundo semestre. La propia consultora señala que la aceleración de los precios durante el segundo semestre de 2025 dejó una base tan elevada que complica las expectativas del Gobierno de mostrar un enfriamiento rápido en 2026.

La consultora advierte que, pese a ajustes técnicos en la forma de medir el índice de precios con mayor peso para servicios —rubro que suele tener aumentos más persistentes— y la promesa oficial de cortar la tendencia, los precios seguirían creciendo por encima del 2% por mes en el primer tramo del año, un ritmo que, de confirmarse, mantendría a los hogares bajo presión permanente.

Este panorama complica al Gobierno, que quiere mostrar señales de control inflacionario tras meses de tensiones en los precios y devaluaciones. El propio Milei ha defendido su plan económico argumentando que la inflación forma parte de un proceso largo de estabilización, y el Ejecutivo apuesta a combinar ancla monetaria, ajuste del gasto y reformas estructurales para intentar domar la espiral de aumentos.

Al mismo tiempo, la administración se enfrenta a un factor político: los ingresos de los trabajadores no están acoplándose al ritmo de la inflación, y las paritarias que se negocian este mes muestran acuerdos por encima de la misma, reflejo de la presión de los sindicatos y del desgaste que el costo de vida imprime a los salarios reales.

El efecto combinado de la “inercia inflacionaria”, el ajuste estructural y la necesidad de mantener alguna tracción de la demanda deja al Gobierno en un foco de tensión permanente: cualquier salto de precios inesperado puede ser interpretado como una señal de pérdida de control macroeconómico justo cuando el oficialismo busca consolidar su narrativa de estabilidad.

En un año clave para las expectativas económicas, el desafío de contener la inflación sin estrangular el consumo será una de las primeras grandes pruebas para la gestión de Milei, mientras sectores críticos advierten que el avance sobre la economía podría estar chocando con los límites de la paciencia social y la confianza de mercados.