02/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Donald Trump y Jeffrey Epstein. Imagen: Web.
Epstein reabre la caja negra: Trump, Musk, príncipes, empresarios y miles de páginas de horror que obligan a mirar la impunidad a los ojos
El escándalo de Jeffrey Epstein, el depredador sexual que operó casi sin cadenas hasta su muerte en 2019, no está muerto: estalló en la cara del mundo entero. El Departamento de Justicia de Estados Unidos volvió a soltar la bomba que nadie —pero nadie— podía ignorar: más de 3 millones de páginas de documentos, 180.000 imágenes y 2.000 videos que reconfiguran la dimensión de una red sexual de menores y poderosos que, hasta hoy, se creía enterrada en secretos y sumarios sellados.
La nueva ráfaga de archivos, difundida en cumplimiento de la Epstein Files Transparency Act, se publicó un mes después de la fecha límite fijada por el Congreso, bajo una tormenta de denuncias cruzadas: acusaciones de filtración selectiva, encubrimiento e imperdonables fallas en la protección de las víctimas.
TRUMP EN EL CENTRO DEL HURACÁN
El nombre de Donald J. Trump no aparece como una nota menor: figura en más de 3.200 archivos del nuevo lote, según reportes del FBI que recolectó 12 denuncias formales contra él y Epstein por abuso sexual de menores.
Uno de los testimonios —cuyos detalles son absolutamente desgarradores— asegura que, cuando tenía 13 años, la víctima fue obligada a realizar actos sexuales con Trump y Epstein, con Ghislaine Maxwell presente.
Además, los documentos describen supuestas fiestas en Mar-a-Lago donde menores eran subastadas, medidas de sus cuerpos y entretenidas violaciones grupales con invitados poderosos como Elon Musk, Ivanka y Eric Trump y Donald Trump Jr..
El propio Trump dijo que su sola mención en los archivos no implica delito y acusó a sus detractores de fabricar una “hoax” política.
UNA RED GLOBAL DE IMPUNIDAD
Pero no es una historia de un solo nombre. La caída del velo muestra una constelación de figuras públicas que orbitaban alrededor de Epstein, conectadas por correos, fotos y reuniones que hasta ahora no se habían visto:
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El príncipe Andrés de Inglaterra, con comunicaciones que contradicen lo que había asegurado previamente sobre el fin de sus vínculos con Epstein.
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Elon Musk, obligado a negar correos que supuestamente lo vinculaban con el depredador.
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Mette-Marit, princesa heredera de Noruega, cuyos intercambios con Epstein ponen a toda la élite política nórdica bajo lupa.
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Personajes como Richard Branson, Casey Wasserman y Brett Ratner también emergen en los archivos, aunque sin acusaciones formales de delitos.
En Estados Unidos, congresistas demócratas y grupos de derechos humanos denuncian una “cortina de humo” y encubrimiento institucional, exigiendo acceso a versiones no editadas de los documentos y mayor rendición de cuentas.
DOLOR SIN PROTECCIÓN: NOMBRES DE VÍCTIMAS EXPUESTOS
En un giro brutal, una revisión del Wall Street Journal encontró que al menos 43 víctimas, muchas menores, fueron expuestas sin la debida redacción: direcciones, fotos oficiales e incluso documentos personales quedaron al alcance de quienes descargan los archivos.
Abogados de las sobrevivientes califican el episodio como una “segunda agresión” y piden el cierre temporal del sitio donde se alojan los archivos.
¿QUÉ NOS DICE TODO ESTO?
Las consecuencias de este nuevo tsunami de papeles van más allá de nombres y fechas. Revelan que:
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La impunidad de los poderosos no residía solo en pactos discretos, sino en estructuras legales y políticas que protegían a los ricos y famosos.
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La verdadera dimensión de la red de Epstein —y sus conexiones globales— está apenas empezando a conocerse.
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Y mientras figuras públicas se defienden desde la tribuna mediática o desde despachos oficiales, las voces de las sobrevivientes quedan, otra vez, desdeñadas o vulnerables.
Este escándalo no se cierra con una firma, ni con documentos sellados. Se escribe en cada página, en cada foto filtrada, en cada nombre que cae del pedestal. Y mientras más se publica, más queda en claro que este no es solo un caso judicial: es un espejo de las estructuras de poder que protegen a los abusadores y silencian a las víctimas.









