02/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El ex ministro de economía, Domingo Felipe Cavallo le da un tiro de gracia al modelo económico del Carry Trade de Milei y Caputo y anuncia una recesión. Imagen: Archivo.
Domingo Cavallo, el economista que marcó la historia económica argentina y figura insoslayable en el pensamiento liberal, volvió a disparar contra el corazón de la estrategia económica del gobierno de Javier Milei. Lejos de felicitar la estabilidad cambiaria que se pregona desde la Casa Rosada, el ex ministro advirtió que la apuesta al carry trade —la entrada de capitales especulativos a corto plazo sustentada en tasas de interés en pesos altas y un dólar “controlado”— esconde un panorama de recesión para la producción nacional y amenaza con ahogar aún más al mercado interno.
En un extenso artículo publicado en su blog personal, Cavallo valoró que el Banco Central haya logrado una reducción del riesgo país y la acumulación de reservas, medidas que, a simple vista, parecen señales de calma. Pero el diagnóstico que sigue es mucho más crudo: esa tranquilidad cambiaria esconde un “clima recesivo” que deteriora la producción de bienes y servicios orientados al mercado interno. Según el exfuncionario, las altas tasas de interés reales que incentivan el carry trade no sólo son inestables, sino que actúan como una espada de Damocles sobre la economía real.
Para Cavallo, la estrategia actual —con tasas en pesos demasiado elevadas y un tipo de cambio que se mantiene “planchado” por el diferencial entre tasas y ajuste nominal— deprime el crédito, encarece la producción y frena la reactivación económica. Es decir: la calma no es síntoma de normalidad, sino de un mercado asfixiado por incentivos financieros que no generan empleo ni dinamismo productivo.
“El Gobierno no debe entusiasmarse con la calma cambiaria conseguida a través de fuertes diferencias entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio nominal, porque esa calma esconde tras de sí un clima recesivo”, subrayó Cavallo, y dejó en claro que el carry trade es un paliativo envenenado para la economía argentina.
La alternativa según Cavallo: sancionar la realidad
Lejos de recomendar consensos tibios, Cavallo plantea que la verdadera salida pasa por destruir el núcleo del esquema actual. Para él, el Gobierno debería:
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Eliminar el cepo cambiario completamente, con garantías de que no se reintroducirá bajo ninguna circunstancia.
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Declarar al dólar como moneda de curso legal junto al peso.
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Derogar la ley penal cambiaria y liberalizar la intermediación financiera para permitir que tanto el crédito en pesos como en dólares fluya sin ataduras artificiales.
Según su receta, esto no solo abriría un mercado más competitivo sino que también permitiría que las tasas de interés reales bajen en línea con el crecimiento potencial de la economía, algo que, en su diagnóstico, es imposible bajo el carry trade vigente.
Además, Cavallo advirtió que si esta calma se mantiene por demasiado tiempo sin reformas profundas, la eventual reversión del carry trade podría ser brutal, con salidas masivas de capitales y tensiones cambiarias similares o peores a las ya vividas en crisis anteriores.
¿Cara de estabilidad o efecto espejismo?
El mensaje de Cavallo no es simplemente técnico; es una advertencia política y económica de enorme impacto: lo que se celebra como tranquilidad puede ser, en realidad, la antesala de una contracción prolongada. En un contexto en el que la inflación —aunque más baja que hace meses— sigue mordiendo el poder adquisitivo y el consumo no arranca, sostener la economía sólo con capitales financieros equivale, según él, a apostar a la ilusión en medio de un naufragio silencioso.
Su conclusión es tajante: no hay calma económica sin producción real, y no hay producción real sin tasas que bajen y un mercado interno que respire. Para Cavallo, el carry trade no es un salvavidas, sino una trampa disfrazada que puede arrastrar a la economía argentina hacia una recesión más profunda si no se desmonta a tiempo.
En definitiva, el pronóstico del exministro no es una voz más en el desierto: es una exigencia de realismo y un desafío directo al plan económico del gobierno, que obliga a repensar si la supuesta estabilidad financiera es realmente lo que el país necesita para salir de la incertidumbre permanente.







