02/02/2026.- Salta al Instante. Foto portada: Avance del fuego en Los Alerces. Imagen: Maxi Jonas/Greenpace.
Los incendios forestales en el sur del país, fuera de control por la falta de lluvias, viento extremo y políticas públicas ausentes, avanzan sin pausa en dirección a una ciudad importante de Chubut y ya pusieron en alerta a las autoridades y a la población.
Lo que comenzó como focos dispersos en el Parque Nacional Los Alerces se convirtió en un desastre ambiental de proporciones descomunales. Las llamas, impulsadas por temperaturas superiores a 30 °C, vientos de más de 50 km/h y un clima seco persistente, ya consumieron más de 35.000 hectáreas de bosques nativos, pastizales y montes, arrasando ecosistemas y poniendo en jaque no sólo áreas protegidas sino también zonas rurales y urbanas en la cordillera patagónica.
Avance directo hacia Esquel
Desde hace días, los incendios en Chubut —extendidos entre Villa Lago Rivadavia, Cholila y el corazón del Parque Nacional— tienen un rumbo cada vez más claro: hacia el sur, hacia Esquel. Pese al esfuerzo masivo de medios aéreos y terrestres, las llamas continuaron su avance en dirección a la localidad y zonas cercanas, lo que ya motivó evacuaciones preventivas en sectores del Alto Río Percy, a sólo unos kilómetros de la ciudad cordillerana.
Los brigadistas, bomberos y equipos especializados que trabajan contra el incendio enfrentan un frente complejo con focos secundarios desencadenados por ráfagas constantes, lo que obliga a revisar estrategias cada día y dificulta el control efectivo de las llamas.
El “Panorama Adverso” que nadie detuvo
Autoridades y especialistas admiten que las condiciones meteorológicas adversas han sido determinantes: el viento, el calor extremo y la falta de lluvias no sólo expandieron la superficie quemada, sino que ayudaron a que el fuego “salte” líneas de contención abiertas por topadoras o brigadistas, avanzando incluso por zonas abruptas donde la maquinaria no puede intervenir.
En sectores críticos como el Cerro Riscoso, Arroyo Colehual, Lago Verde y Lago Rivadavia, las llamas presentan un comportamiento extremo que desafía a las cuadrillas de combate, pese a que el operativo ya reúne a cientos de brigadistas, bomberos y medios aéreos de distintas jurisdicciones.
Un desastre con fronteras ambientales
El incendio en Los Alerces converge con otros focos activos en la región andina y, en varios casos, con condiciones de sequía histórica que han dejado a la Patagonia en una situación de riesgo permanente. Movimientos sociales y ambientalistas incluso señalan que estos incendios —potenciados por el cambio climático y la ausencia de políticas preventivas contundentes— representan una crisis ecológica sin precedentes en la región.
Mientras tanto, la presión sobre Esquel crece día a día, con autoridades locales y provinciales intensificando trabajos de defensa civil, planificación de fajas cortafuego y refuerzos operativos. Más allá de que hasta el momento las llamas no han ingresado al núcleo urbano, su dirección y la persistencia de condiciones adversas mantienen a toda la comunidad en estado de alerta máxima.
Este avance del fuego patagónico no es sólo una tragedia ambiental: amenaza con cruzar los límites del parque, arrasar más territorios y seguir su impulso destructivo hacia áreas pobladas si no llegan lluvias significativas o un cambio radical de las condiciones meteorológicas en los próximos días.







