¡CON LA SOGA AL CUELLO! El Gobierno posterga el pago de intereses al FMI

03/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Caputo, una dupla que no da una. Imagen: Web.
En un nuevo capítulo de la saga económica que tiene a Argentina atrapada por su deuda, **el Gobierno nacional decidió postergar hasta el viernes el pago de **836 millones de dólares en concepto de intereses al Fondo Monetario Internacional (FMI), desatando críticas por la opacidad y precariedad con que se manejan las cuentas públicas.

La operación —que debía concretarse este lunes pero fue reprogramada aprovechando cierta “flexibilidad” del organismo multilateral— incluye 225 millones de dólares en recargos por la elevada exposición del país, que continúa siendo el principal deudor del Fondo.

Según fuentes oficiales citadas por medios económicos, los Derechos Especiales de Giro (DEG) necesarios para afrontar este vencimiento provendrían de Estados Unidos, aunque el ministro de Economía **Luis Caputo evitó aclarar con qué dólares se hará el pago y qué implicaciones tiene esta maniobra financiera que se repite con frecuencia.

La reprogramación del pago expone una vulnerabilidad estructural: el país depende de operaciones de última hora y de la “buena voluntad” de acreedores externos para cubrir incluso el servicio de sus compromisos con el FMI, mientas que las reservas propias y la autoridad económica navegan entre números ajustados y escasez de moneda fuerte.

Mientras el Gobierno intenta transmitir que todo es parte de una gestión técnica, sectores críticos advierten que esta dependencia del FMI y la compra de activos financieros a terceros —como los DEG a Estados Unidos— no resuelven el fondo del problema: la deuda sigue creciendo, los pagos se acumulan y la soberanía económica queda cada vez más subordinada a la agenda de los organismos internacionales.

La situación llega en un momento en que, tras el acuerdo de refinanciación de deuda con el FMI firmado por esta administración, el calendario de pagos de 2026 incluye varios vencimientos importantes, lo que pone en evidencia que el plan actual no libera al país de su atadura histórica al Fondo, sino que la prolonga bajo nuevas condiciones y prórrogas.

En la escena política y social, mientras crece el malestar por la persistencia de la deuda y el impacto que estos pagos tienen sobre la economía real de millones de argentinos, la postergación de un vencimiento que parecía ineludible queda como un símbolo más de una gestión financiera atrapada en la urgencia y la improvisación.