LA MESA DEL ESCÁNDALO: Mirtha Legrand estalló de bronca por la salida de Jimena Monteverde

09/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
En un nuevo giro del detrás de escena de la televisión argentina, Mirtha Legrand, emblema de décadas de almuerzos y cenas que marcaron pautas en el espectro mediático, no pudo ocultar su enojo y frustración por la sorpresiva salida de Jimena Monteverde de su histórico ciclo, un episodio que desnuda las tensiones entre figuras consagradas, la industria televisiva y el mercado de personalidades mediáticas.

La decisión de que **Monteverde —referente gastronómico y figura entrañable del programa— deje de ser parte de las emisiones dominicales surgió a partir de incompatibilidades de horarios entre sus compromisos en la mesa de La noche de Mirtha y su propio proyecto La Cocina Rebelde en El Trece, un ciclo que se graba en vivo y termina coincidiendo con las grabaciones del clásico espacio de la diva.

En el último programa, Legrand rompió con los formalismos que caracterizan su imagen pública y dedicó un momento para expresar, ante invitados y cámaras, su sorpresa y dolor por la partida de Monteverde. Con la voz quebrada, la conductora —que a días de cumplir 99 años sigue al frente del ciclo— dijo: “Le mando un beso, la voy a extrañar, voy a llorar, la voy a extrañar mucho”, palabras que resonaron como un reclamo silencioso contra la decisión editorial del canal, así como un reclamo por una relación humana que consideraba valiosa.

Legrand dejó también entrever su decepción con los tiempos y prioridades de la televisión actual: “Me encanta que tenga su programa, pero también me hubiera gustado que continuara con este”, señaló con firmeza, dejando claro que más allá del afecto hay una ausencia profesional que golpea la dinámica del clásico formato de la “mesaza”.

La salida de Monteverde no solo remarca un cambio de alineación en el staff del histórico ciclo, sino que también expone las lógicas de negocio y ego en un medio donde la presencia de figuras populares es moneda corriente y las decisiones muchas veces están guiadas por estrategias de programación y rating más que por lealtades profesionales.

La chef, que cosechó cariño por su estilo desenfadado, su complicidad con Legrand y su cercanía con el público, desembarcó hace poco tiempo en La Cocina Rebelde con buenos números de audiencia y renovación de su perfil televisivo, lo cual terminó por precipitar la tensión con los tiempos del legendario programa.

En la televisión argentina —donde la nostalgia y la innovación chocan frecuentemente— la escena de La Chiqui visiblemente afectada por la ausencia de su cocinera recuerda que, detrás del brillo del estudio, las batallas por el relato, el protagonismo y la permanencia siguen siendo ferozmente disputadas.

Mientras, el público sigue atento no solo a los invitados en la mesa, sino también a las tensiones que se cuelan entre cucharas, platos y gestos de cariño televisivo que, como quedó expuesto, pueden convertirse en territorio de reclamos, afectos y resentimientos muy humanos.