10/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Policías santafesinos en rebeldía. La fuerza se partió en pleno reclamo salarial con acuartelamientos y enfrentamientos internos. Imagen: Web.
La provincia de Santa Fe vive una crisis inusual de seguridad institucional: efectivos de la Policía de Santa Fe, acompañados por familiares y miembros del Servicio Penitenciario, protagonizaron una protesta salarial que derivó en enfrentamientos internos, cortes de calles y un acuartelamiento parcial de la fuerza, dejando a Rosario y a la capital provincial al borde del colapso de la seguridad pública.

El foco de la tensión fue la Jefatura de Policía de Rosario, donde durante la madrugada de este martes un grupo de agentes —vestidos de civil con los rostros cubiertos— se concentró junto a sus allegados reclamando una recomposición salarial urgente ante la pérdida del poder adquisitivo, así como mejoras en las condiciones de trabajo y descansos. La protesta se replicó con escenas similares frente a la Casa de Gobierno en la ciudad de Santa Fe, con patrulleros rodeando el edificio mientras se elevaba un petitorio dirigido al gobernador Maximiliano Pullaro.
La situación escaló violentamente cuando efectivos que estaban en servicio recibieron la orden de avanzar para despejar la manifestación, generando enfrentamientos entre policías y sus propios compañeros de fuerza. En Rosario, la protesta terminó con patrulleros y motos cruzados en avenida, balizas encendidas, quemas de cubiertas y serias interrupciones de la circulación urbana, un hecho que nunca se había visto con tal magnitud en la provincia.
El reclamo de los agentes no quedó limitado al salario: según testigos y fuentes policiales, exigían el cese de sanciones administrativas contra quienes participaron de la protesta, mejores condiciones laborales y una revisión profunda de las políticas de seguridad que afectan tanto a activos como a retirados.
En Santa Fe capital, la movilización frente a la Casa de Gobierno incluyó también a familiares y retirados, quienes pidieron no sólo un incremento de haberes sino mejores condiciones de salud, vivienda y transporte para los efectivos, evidenciando la profunda fractura interna en la fuerza y el descontento con la gestión actual de la seguridad provincial.
El gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, habían anunciado días atrás un plan integral con mejoras económicas, atención en salud mental, alojamiento y transporte para la fuerza, pero estas medidas no alcanzaron a aplacar el malestar generalizado en los efectivos.
Las escenas de policías enfrentándose verbal y físicamente con sus pares, acompañadas por cortes y patrulleros fuera de servicio, generaron una alarma sin precedentes sobre la capacidad de la provincia para garantizar el orden y la seguridad ciudadana. Diferentes sectores sociales y políticos salieron a cuestionar la falta de un diálogo efectivo entre el gobierno provincial y una fuerza que siente que sus reclamos han sido ignorados o insuficientemente atendidos.
Mientras la crisis continúa sin resolverse, el contexto de Santa Fe —donde la inseguridad ya era un tema sensible— se agrava con la percepción de una fuerza de seguridad dividida por dentro y presionando al propio Estado para que cambie el rumbo de las políticas salariales y laborales.
La situación se encuentra en desarrollo, con autoridades provinciales convocando a nuevas reuniones para intentar encauzar el conflicto y evitar que la protesta se profundice durante los próximos días.







