11/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) volvió a encender la alarma social con su último informe: la inflación de enero de 2026 no sólo marcó un 2,9% mensual a nivel nacional, sino que expuso un fenómeno de precios que sigue golpeando sin freno los bolsillos de las familias argentinas y que redobla el pulso económico sobre el Gobierno de Javier Milei, que ya transita meses turbulentos tras la polémica salida de su director estadístico Marco Lavagna y la postergación de la actualización metodológica del índice de precios.
Según el INDEC, la variación acumulada en los últimos doce meses se ubicó en 32,4%, una cifra que si bien puede mostrarse menor que en años recientes, traduce una marcha inflacionaria sostenida mes a mes y un impacto severo en el costo de vida cotidiano, sobre todo en rubros esenciales como alimentos y bebidas no alcohólicas que treparon 4,7% en enero, seguido por restaurantes y hoteles con una suba importante que refleja ajustes en servicios y costos operativos.
En este tablero de precios que no da respiro, la región del Noroeste Argentino (NOA) —que incluye a provincias como Salta, Tucumán, Catamarca, Jujuy, La Rioja y Santiago del Estero— presentó una inflación mensual ligeramente por debajo del promedio nacional, con 2,8%, aunque esto no significa alivio para los habitantes de la zona, donde la escalada de precios en alimentos y otros bienes básicos sigue restándole poder adquisitivo a los salarios populares.
El informe regional detalla que dentro del NOA las mayores subas correspondieron a alimentos y bebidas no alcohólicas (4,1%), restaurantes y hoteles (3,0%) y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,7%), mientras que rubros como prendas de vestir y calzado quedaron prácticamente congelados en variación.
La lectura extendida por medios de la región confirma el diagnóstico duro: la inflación está lejos de ceder y la distribución de aumentos muestra disparidades que profundizan la sensación de crisis en sectores populares.
Este aumento de precios se da en un clima político tenso, con cuestionamientos a la medición del INDEC y dudas sobre la representatividad de la canasta y la metodología usada para calcular el IPC, que para críticos estaría subestimando la realidad de los incrementos en servicios básicos y en sectores esenciales.
La foto completa también refleja que la presión inflacionaria se traduce en un impacto político y social cada vez más agudo: aumentos en alimentos, servicios y transporte conspiran contra cualquier intento oficial de mostrar control económico y tensan aún más el debate sobre la credibilidad de los índices oficiales y la sostenibilidad de las políticas vigentes en un país que lleva años luchando contra la pérdida de valor del salario y la caída del poder adquisitivo.
En definitiva, la inflación que reportó el INDEC en enero de 2026 no fue un dato aislado ni menor: fue una confirmación de que los precios continúan su carrera ascendente, con rubros estratégicos disparando cifras que ponen contra las cuerdas a millones de argentinos y que convierten al NOA, lejos de quedar a salvo, en otro terreno donde la economía cotidiana se redefine al ritmo de aumentos que no dan respiro.









