REFORMA LABORAL: CGT Y CTA marchan al Congreso

11/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Marcha en contra de las políticas de Milei. Imagen: Web.
La protesta más grande de los sindicatos argentinos en lo que va de 2026 estalló este miércoles cuando la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos CTA pusieron en marcha una movilización masiva frente al Congreso de la Nación para frenar de una vez por todas el proyecto de reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei. La marcha, convocada para las 14.30 en Plaza del Congreso, se produce mientras el Senado debate el polémico texto oficialista que desde el Ejecutivo aseguran que “moderniza el mercado laboral” pero que para los gremios significa un ataque directo a derechos conquistados durante décadas.

Los principales dirigentes sindicales, desde el triunvirato que encabeza la CGT hasta los secretarios generales de las CTA, coincidieron en calificar la iniciativa como “un ajuste sobre los trabajadores” y una reforma diseñada con “criterio antisindical” que busca debilitar la negociación colectiva, limitar el derecho de huelga y reducir las indemnizaciones y beneficios laborales que sostienen la dignidad de la clase trabajadora.

La jornada no fue improvisada: horas antes de la concentración central en Buenos Aires, columnas de sindicatos y organizaciones sociales se movilizaron en Córdoba y Rosario, una antesala clara de lo que hoy se vive frente al Parlamento.

Para garantizar la presencia masiva de afiliados, la CGT dispuso un cese de tareas parcial a partir de las 13 en el transporte, aunque sin paralización completa, mientras que las CTA y ATE definieron un paro de 24 horas que marcará un endurecimiento de las medidas de lucha si el proyecto sigue su curso sin cambios.

Desde la cabecera de la movilización, los gremios insistieron en la misma tesis: esta reforma no “genera empleo” como pretende el gobierno, sino que precariza condiciones, debilita convenios colectivos y entrega poder a los empleadores para flexibilizar jornadas, pagar en especie o reducir indemnizaciones, según la narrativa sindical que se multiplica en las calles, en miles de pancartas y en el clamor de los manifestantes.

El Ministerio de Seguridad, en respuesta a la masiva convocatoria, desplegó un “protocolo antipiquetes” con vallas, policías federales y fuerzas federales custodiando el perímetro del Congreso, movimientos que los sindicatos denunciaron como una estrategia gubernamental para minimizar la presión callejera sobre los legisladores mientras el debate se desarrolla dentro del recinto.

En la previa a la marcha, dirigentes cegetistas como Andrés Rodríguez, de UPCN, denunciaron que el proyecto fue diseñado con una lógica antisindical y contraria al interés de los trabajadores, e incluso anticiparon que los gobernadores que acompañen la reforma estarían “firmando su propia sentencia de muerte” en términos políticos.

En paralelo, sectores políticos opositores al gobierno nacional, entre ellos agrupaciones ligadas al peronismo y a la izquierda, incluida La Cámpora, se sumaron a la movilización, planteando la protesta como un frente amplio contra la ofensiva oficialista que consideran una regresión histórica de los derechos laborales.

La tensión social se palpa en cada proclama y en cada columna que avanzó hacia el Congreso: para las centrales obreras, este miércoles no es sólo una marcha más, sino una jornada definitoria donde se juega no sólo la letra de una ley, sino el futuro del movimiento obrero organizado en Argentina, una pulseada que podría escalar hacia paros nacionales si las propuestas no se modifican sustancialmente.