SALTA BAJO DOBLE ALERTA METEOROLÓGICA

03/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Tormentas y posibles  inundaciones. Imagen: Web.
Salta amaneció hoy en el ojo de un temporal que no distingue clases sociales ni zonas geográficas: el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene dos alertas activas por tormentas fuertes y lluvias intensas que ya provocan calles anegadas, cortes de energía y un reclamo popular que crece sin pausa contra los gobiernos provincial y municipal por la falta de obras de infraestructura que prevengan este tipo de desastres. La alerta vigente señala que zonas de los departamentos Capital, La Caldera, San Martín, Rosario de la Frontera, Metán y Orán están bajo aviso amarillo a naranja, con potencial de granizo, ráfagas fuertes y acumulados de agua que superan los 70 milímetros en pocas horas, lo que agrava el caos urbano y rural.

En distintos barrios de la ciudad de Salta —desde Villa Lavalle hasta Limache— las calles principales se convirtieron en ríos, transportistas quedaron varados, plantas comerciales sufrieron filtraciones y miles de vecinos siguieron las ráfagas desde sus casas sin certeza de cuándo volverán la normalidad y la prestación de servicios básicos. Habitantes de zonas como El Huaico y General Mosconi divulgaron videos de desbordes de arroyos y alcantarillas que no dan abasto, lo que alimenta un clamor que apunta sin medias tintas a la Secretaría de Obras Públicas provincial y a la intendencia salteña por la falta de inversión en drenajes, conductos y mantenimiento urbano.

Los intendentes y funcionarios salteños, lejos de dar respuestas claras, se limitaron a postear en redes sociales que “las cuadrillas trabajan ante las inclemencias”, sin reconocer la magnitud de la emergencia ni garantizar un plan de acción a mediano plazo. Distintas organizaciones barriales ya anuncian presentaciones ante la Defensoría del Pueblo y reclamos judiciales por “responsabilidad institucional”.

Este fenómeno climático se da apenas días después de otro golpe al norte argentino: el desplome del río Pilcomayo en poblaciones rurales dejó decenas de familias evacuadas y sin acceso a rutas transitables, lo que intensifica el debate sobre si las políticas hídricas y ambientales del gobierno provincial han fracasado ante las pruebas más elementales de planificación.

En paralelo con la catástrofe climática, Salta enfrenta tensiones políticas profundas: la oposición provincial ha pedido una sesión extraordinaria de la Legislatura para debatir la falta de infraestructura pluvial y un plan integral de mitigación de desastres. En un comunicado conjunto, los bloques del Frente de Todos y partidos provinciales afirmaron que “no es posible que cada temporal termine en una sucesión de improvisaciones y parches que solo agravan el sufrimiento de los salteños”. La ministra de Ambiente y Obras Públicas, Silvina Córdoba, salió a defender la gestión y aseguró que “se están haciendo todos los esfuerzos para mitigar los efectos del fenómeno meteorológico”, pero los reclamos ciudadanos no se hicieron esperar y ya circulan peticiones con miles de firmas que exigen respuestas concretas.

La doble alerta meteorológica no solo golpea a Salta capital: localidades como Tartagal, Embarcación y Pichanal reportan problemas similares con rutas inundadas, cortes del suministro eléctrico y teléfonos celulares saturados por llamados de auxilio. El titular de Defensa Civil provincial, Gustavo Aguirre, confirmó que más de 200 personas fueron trasladadas a albergues y que se esperan más evacuaciones si continúan las precipitaciones. El propio Aguirre admitió que “hay puntos críticos que colapsaron y requieren atención urgente”.

Mientras tanto, productores rurales advierten que la campaña agrícola corre riesgo y que las pérdidas económicas podrían ser cuantiosas si no se implementan obras de contención hídrica, un reclamo que se suma al de los vecinos urbanos. Las cámaras de comercio y sectores del transporte exigen además que se declare “emergencia climática” para poder acceder a fondos y compensaciones, un escenario que por ahora la Provincia esquiva.

Con calles como arroyos, vecinos haciendo guardias barriales bajo lluvia, funcionarios sin respuestas claras y el agravamiento de los estragos por infraestructura inexistente, Salta vive hoy un momento de crisis que va mucho más allá del pronóstico meteorológico. La furia del clima encontró una región con defensas políticas y técnicas inermes, y la pregunta que retumba en cada esquina es la misma: ¿hasta cuándo la improvisación seguirá pagando la gente común?