11/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La muerte del joven gendarme Mauro Ponte, en el norte salteño volvió a encender las alarmas sanitarias. El caso ocurrió en Orán, donde las autoridades de salud investigan si el fallecimiento estuvo vinculado al hantavirus, una enfermedad viral que puede avanzar con rapidez y consecuencias graves. El episodio generó preocupación en la región y reactivó las advertencias sobre los síntomas y la necesidad de consultar a tiempo ante cualquier cuadro sospechoso.
El gendarme, de apenas 26 años, fue atendido en el hospital San Vicente de Paul de Orán luego de presentar un cuadro clínico severo. Según informó el sistema sanitario local, el paciente llegó con malestar general y dificultad para respirar, y su estado se agravó rápidamente, por lo que debió ser trasladado a terapia intensiva. Pese a los esfuerzos médicos, el joven falleció poco después de su ingreso.
El caso encendió la preocupación porque en la zona ya se registraban varios casos confirmados de hantavirus, además de otros pacientes internados con síntomas compatibles con la enfermedad. De acuerdo con información brindada por autoridades del hospital, se reportaban siete casos confirmados en Orán y uno en Colonia Santa Rosa, mientras que otros pacientes permanecían bajo estudio para determinar si también están infectados.
La sospecha de hantavirus no es menor. Se trata de una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores silvestres, que contagian a los humanos a través de partículas presentes en la saliva, orina o excrementos que se dispersan en el ambiente. En Argentina, el virus que más frecuentemente provoca la enfermedad es el virus Andes, capaz de producir el llamado síndrome cardiopulmonar por hantavirus, un cuadro potencialmente mortal.
Los especialistas advierten que los primeros síntomas suelen confundirse con una gripe, lo que puede retrasar la consulta médica. Entre las señales iniciales más comunes aparecen fiebre alta, dolores musculares, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea y malestar general. En algunos casos, el cuadro avanza rápidamente hacia una fase más grave con dificultad respiratoria aguda, producto de la acumulación de líquido en los pulmones.
Esa progresión es justamente lo que vuelve tan peligroso al hantavirus: un cuadro que comienza como una aparente gripe puede evolucionar en pocos días hacia un síndrome cardiopulmonar grave, con insuficiencia respiratoria y shock. Por eso los equipos sanitarios insisten en la importancia de consultar de inmediato ante síntomas compatibles, especialmente en zonas donde circula el virus.
Mientras se esperan resultados de laboratorio que confirmen o descarten definitivamente el diagnóstico en el caso del gendarme fallecido, en el norte salteño el episodio volvió a poner en primer plano una enfermedad que cada tanto reaparece con fuerza en la región. Y que, cuando aparece, obliga a mirar con atención algo tan cotidiano como el polvo en un galpón, un depósito abandonado o cualquier lugar donde los roedores puedan dejar rastros invisibles pero potencialmente mortales.







