19/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La crisis sanitaria ya no se puede disimular. Los centros privados de diálisis de Salta encendieron una alarma contundente: la falta de pagos del Estado está empujando al sistema al borde del colapso y pone en riesgo la continuidad de tratamientos vitales para pacientes con insuficiencia renal.
La advertencia llegó a través de la Asociación de Centros Privados de Diálisis de Salta y Jujuy (CEPRIDIASA), que difundió un comunicado donde describe una situación crítica. Según la entidad, los prestadores atraviesan un atraso prolongado en los pagos por parte del Estado, lo que vuelve cada vez más difícil sostener el funcionamiento de los servicios.
El diagnóstico es directo: “el sistema es insostenible”, advirtieron desde la organización, y alertaron que si no aparece una solución inmediata la prestación podría volverse inviable.
Las consecuencias ya empezaron a sentirse. Algunos centros comenzaron a derivar pacientes al Hospital Arturo Oñativia para garantizar que puedan seguir recibiendo el tratamiento, una señal clara de que el sistema privado está llegando a su límite.
La situación se agravó todavía más con el cierre de un centro de diálisis en General Güemes, que no pudo sostener sus costos operativos en medio de la crisis financiera. Ese antecedente encendió la alarma en el resto de los prestadores, que temen que el mismo escenario se repita en otras localidades de la provincia.
El impacto no es menor. Los tratamientos de diálisis son indispensables para personas con insuficiencia renal crónica, pacientes que deben conectarse a una máquina varias horas por sesión, varias veces por semana, para poder seguir viviendo. La interrupción de ese proceso no es un trámite administrativo: es un riesgo directo para la salud y la vida.
Por eso CEPRIDIASA pidió una intervención urgente del Gobierno provincial y medidas concretas para saldar la deuda acumulada y evitar que el sistema se derrumbe.
El mensaje de los centros es claro y brutal: sin pagos no hay servicio, y si el conflicto sigue escalando, quienes quedarán en el medio serán los pacientes que dependen de la diálisis para sobrevivir.







