21/03/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Peatonal Salteña. Imagen: Prensa Municipalidad de la Ciudad de Salta.
El corazón comercial de la ciudad de Salta empieza a mostrar una imagen cada vez más repetida: locales cerrados, liquidaciones desesperadas y vidrieras vacías. Lo que durante años fue una zona de intenso movimiento comercial hoy exhibe señales cada vez más evidentes de una economía que no logra sostener el consumo. En ese escenario, comerciantes del microcentro advierten que la crisis golpea de lleno a sus negocios y pone en jaque la continuidad de muchos emprendimientos.
La escena se repite en distintas calles del centro: carteles de “liquidación”, negocios que bajan las persianas y otros que directamente desaparecen del mapa comercial. El fenómeno no responde a un hecho aislado sino a una combinación de factores que asfixian a los comerciantes: la fuerte caída del consumo, tarifas elevadas y alquileres que en algunos casos superan los dos millones de pesos mensuales. Con ese combo, sostener un local abierto se convierte para muchos en una apuesta imposible.
En ese contexto, el ajuste económico que impulsa el gobierno nacional impacta con particular dureza en las economías regionales. El comercio minorista, que depende directamente del bolsillo de los consumidores, aparece como uno de los sectores más castigados por el freno de la actividad y la pérdida del poder adquisitivo. La postal del centro salteño —vidrieras apagadas y negocios en retirada— funciona como un termómetro brutal de esa realidad.
Mientras desde la Casa Rosada se insiste con el relato del ordenamiento económico y el equilibrio fiscal, en las peatonales del norte argentino la historia se cuenta de otra manera: menos ventas, más cierres y comerciantes que ya no saben cuánto tiempo más podrán resistir. En ese paisaje, cada local que baja la persiana no es sólo un negocio menos, sino otro síntoma del deterioro que atraviesa el tejido económico urbano.







