8/04/2026.- Salta al Instante.- Por Gaby Pachteng.- Foto portada: Milei y Novelli, implicados en la criptoestafa. Imagen. IA.
En medio del todavía turbio expediente por la estafa con la criptomoneda $LIBRA, la causa judicial sumó un dato que parece salido de un manual de thriller político: diez líneas telefónicas prepagas activadas a nombre del presidente Javier Milei en apenas 48 horas. No ocurrió en cualquier momento. Fue justo cuando la investigación comenzaba a apretar el acelerador y la Justicia ya había logrado congelar fondos vinculados a la maniobra.
Según documentación remitida por la empresa Telecom al expediente, entre el 5 y el 6 de abril de 2025 se dieron de alta diez líneas telefónicas prepagas registradas a nombre del Presidente. El dato surge de un escrito presentado en la causa por el querellante Martín Romeo, junto con su abogado Nicolás Oszust, quienes además solicitaron 16 citaciones a indagatoria, entre ellas la del propio jefe de Estado y la de su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La sospecha que plantean no es precisamente suave. Para los denunciantes, el episodio “constituye la prueba material de un protocolo de higiene digital de Estado”, una maniobra destinada —según su interpretación— a establecer canales de comunicación difíciles de rastrear ante eventuales intervenciones judiciales.
El momento justo
La cronología no es un detalle menor. De acuerdo con el escrito judicial al que accedió la investigación periodística, las líneas se activaron inmediatamente después de que la Justicia confirmara el congelamiento de fondos vinculados a la criptoestafa, que incluían 44,5 millones de dólares digitales (USDC).
Ese congelamiento marcó un punto de quiebre en el expediente. Hasta entonces, la investigación se concentraba principalmente en los organizadores privados de la operación. Pero a partir de ese momento —sostiene la querella— el escándalo empezó a rozar de lleno a la cúpula del Poder Ejecutivo.
En ese contexto se produjo la súbita aparición de los teléfonos.
El documento judicial describe la escena sin demasiados rodeos: en menos de 24 horas se activaron más de nueve líneas telefónicas prepagas —terminales descartables o “burner phones”— registradas a nombre del Presidente.
El contacto: Karina
Otro detalle llamativo es quién aparece como contacto para gestionar el alta de esas líneas. Según la documentación, el número asociado al trámite fue el de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y figura central del esquema político del oficialismo.
En el expediente también consta que ese contacto estaba registrado en el celular del trader Mauricio Novelli con un alias bastante explícito: “KARINA MILEI RRPP”.
Novelli es uno de los nombres clave dentro de la trama de $LIBRA, el token que terminó envuelto en denuncias de fraude y que se convirtió en uno de los escándalos políticos más delicados de la gestión libertaria.
Diez líneas y un mismo final
El dato no termina ahí.
Las diez líneas telefónicas tuvieron una vida útil sorprendentemente corta.
Todas fueron dadas de baja el mismo día: el 4 de junio de 2025, apenas dos meses después de haber sido activadas.
La pregunta que sobrevuela el expediente es tan simple como incómoda: ¿para qué necesita una misma persona diez líneas prepagas activadas casi simultáneamente?
La causa, por ahora, no tiene respuesta.
Un domicilio particular
La información incorporada al expediente tampoco permite saber con precisión quién realizó el trámite para dar de alta las líneas ni quién las utilizó efectivamente.
Pero hay otro dato que agrega misterio:
las líneas aparecen vinculadas a un domicilio particular en el barrio porteño de Almagro, zona donde vivía Milei, y no a la Casa Rosada ni a la Quinta de Olivos, sedes habituales del poder presidencial.
La querella plantea varias hipótesis. Una de ellas es que los teléfonos podrían haberse distribuido entre distintos usuarios. Otra, que funcionaron como canales de comunicación paralelos durante el momento más delicado del escándalo.
Si la Justicia decidiera avanzar con la geolocalización de esos dispositivos durante el período en que estuvieron activos, podría determinarse si permanecieron en manos de una sola persona o si circularon entre varios interlocutores.
El trasfondo: la criptoestafa
El episodio ocurre en el marco del escándalo por $LIBRA, la criptomoneda que explotó en popularidad tras la promoción del propio presidente Milei en redes sociales y que luego se desplomó dejando pérdidas millonarias para miles de inversores.
La investigación judicial apunta a una trama más amplia que involucra intermediarios financieros, traders y operadores del ecosistema cripto. Entre los nombres que aparecen en el expediente figuran, además de Milei y su hermana, Mauricio Novelli, Manuel Terrones Godoy, Sergio Morales, el creador del token Hayden Davis y otros actores vinculados al lanzamiento de la moneda digital.
La acusación central sostiene que el valor del token se infló artificialmente tras la promoción presidencial, lo que permitió a inversores con información privilegiada vender rápidamente sus posiciones mientras el resto de los compradores quedaba atrapado en un activo que se desplomó minutos después.
Una nueva pieza del rompecabezas
En ese tablero, los diez celulares aparecen ahora como un elemento adicional que la querella interpreta como parte de un presunto intento de blindar comunicaciones mientras la Justicia avanzaba con el congelamiento de fondos y la recolección de pruebas.
Los abogados denunciantes fueron más lejos en su presentación. Según su interpretación, los registros de telecomunicaciones “aportan la prueba palmaria del encubrimiento político ulterior”, al sostener que, frente al avance de la investigación, desde el entorno presidencial se habría optado por “tácticas propias del crimen organizado para blindar comunicaciones y asegurar impunidad”.
La acusación es grave y, por ahora, forma parte de una hipótesis de la querella. Pero el dato está incorporado al expediente.
Y deja abiertas preguntas que nadie en el poder parece demasiado apurado por responder: quién pidió esos teléfonos, quién los usó y qué conversaciones circularon por esas líneas que nacieron y murieron en silencio justo cuando el escándalo cripto empezaba a convertirse en un problema político de proporciones.








