INFLACIÓN: En marzo marcó 3,4% y el relato oficial se destruye

15/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa.  IA.
La inflación de marzo trepó al 3,4 por ciento, el registro más alto en lo que va del año, en un escenario atravesado por ajuste, salarios pisados y un dólar intervenido que no logra contener la dinámica de precios. Lejos del objetivo de desaceleración, el índice acumula diez meses consecutivos de subas, desmintiendo en los hechos la expectativa de estabilidad que el propio programa económico había prometido.

El dato no encontró explicaciones en factores externos ni en shocks aislados. El movimiento de los precios respondió a la propia arquitectura del plan económico: ancla salarial, freno al consumo y una política cambiaria intervenida que, aun así, no consiguió evitar la aceleración. En ese marco, los precios volvieron a moverse con fuerza, lejos de cualquier horizonte cercano al cero.

Mientras tanto, el presidente Javier Milei expuso en la cámara empresarial AmCham una interpretación que apuntó contra la política opositora. Allí sostuvo que el país enfrentó “dos shocks de características descomunales” y responsabilizó al Congreso por haber impulsado más de 40 leyes que, según afirmó, buscaban romper el equilibrio fiscal. También habló de una supuesta “corrida”, a pesar de que La Libertad Avanza venía de imponerse electoralmente.

En esa línea, aseguró que en otro contexto “el país habría volado por los aires”, pero que, sin embargo, recibió respaldo en las urnas. Y fue más allá: relativizó el fenómeno inflacionario al afirmar que “esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios”.

Los números, sin embargo, marcan otra cosa. El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas avanzó 3,4 por ciento, en línea con el índice general, con fuerte incidencia de la carne vacuna. A su vez, los servicios regulados —incluyendo combustibles— escalaron un 5,1 por ciento, presionando aún más el promedio.

La medición oficial, además, dejó un dato implícito: si se hubiera aplicado un índice con mayor ponderación de servicios —como el que el propio gobierno decidió no implementar— la inflación habría sido superior al 3,4 informado. En ese mismo frente, se acumulan tensiones: el congelamiento de naftas por 45 días busca contener una escalada mayor, mientras desde el propio Gobierno se reconoce que las tarifas continúan en proceso de recomposición, lo que anticipa nuevas subas por encima del promedio.

La inflación núcleo se ubicó en 3,2 por ciento, una señal de que la inercia inflacionaria sigue firme y que no hay indicios claros de desaceleración inmediata. Las proyecciones privadas para abril, basadas en la primera quincena, la ubican entre el 2,5 y el 2,6 por ciento, lejos de una caída significativa.

Pero el problema no se agota en los precios. El deterioro de los ingresos aparece como el costado más crítico del cuadro económico. Desde el Fondo Monetario Internacional, la subdirectora del Departamento de Investigación, Petya Koeva Brooks, advirtió que el cambio en las proyecciones para Argentina responde no solo a factores externos, sino también a un “debilitamiento en la actividad económica y el impacto negativo de la inflación en los ingresos reales”.

El propio organismo revisó sus estimaciones: de prever una inflación anual apenas por encima del 16 por ciento, pasó a ubicarla ahora por encima del 30 por ciento. La pérdida de poder adquisitivo ya no aparece como una derivación, sino como un componente central del escenario.

Incluso dentro de sectores cercanos al enfoque económico oficial surgieron cuestionamientos. Alfonso Prat Gay, ex ministro de Economía durante el gobierno de Mauricio Macri, sostuvo que es falso que la macroeconomía esté funcionando correctamente y remarcó que el programa necesitó respaldo externo en más de una oportunidad, sin lograr estabilizar de fondo la situación.

En el desglose por rubros, Educación encabezó los aumentos con un 12,1 por ciento, muy por encima del promedio general, impulsado en parte por factores estacionales. Transporte le siguió con un 4,1 por ciento, empujado por combustibles, tarifas de transporte público y pasajes aéreos. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los combustibles acumulan un incremento del 23 por ciento.

En el otro extremo, los menores aumentos se registraron en Bienes y servicios varios (1,7 por ciento) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3 por ciento).

A nivel regional, el Noreste (4,1 por ciento), el Noroeste (4 por ciento) y el Gran Buenos Aires (3,4 por ciento) quedaron por encima del promedio nacional. Por debajo se ubicaron la región Pampeana (3,3 por ciento), Cuyo (3,2 por ciento) y la Patagonia (2,5 por ciento).

La carne volvió a ser uno de los motores del alza. En todas las regiones, los aumentos superaron el 5 por ciento, con picos de hasta 7,9 en Cuyo. Según el informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, los cortes registraron en marzo una suba promedio del 10,6 por ciento, con incrementos destacados en la picada común (20,4 por ciento), la carnaza común (17,7 por ciento) y la falda (13,4 por ciento).

En ese contexto, el presidente Milei volvió a ensayar una explicación singular: sostuvo que, si se excluyera el impacto de la carne, la inflación sería del 2,5 por ciento. Una afirmación que, lejos de modificar el dato central, vuelve a exponer la distancia entre el diagnóstico oficial y el comportamiento real de los precios.