17/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Mayorista. Imagen: TM.
La presión inflacionaria no afloja y ahora llega desde el corazón del sistema de precios. En marzo, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) del INDEC pegó un salto de 3,4% respecto de febrero y quebró la tendencia que el Gobierno intentaba mostrar como señal de alivio. El dato no es menor: en la comparación interanual acumula 27,9% y en el primer trimestre ya suma 6,1%.
El golpe tiene un responsable claro. El petróleo crudo y el gas se dispararon un 27,3% en un solo mes, arrastrados por el impacto de la guerra en Medio Oriente. Esa suba se filtró en toda la cadena de costos y empujó hacia arriba el índice general, dejando en evidencia la fragilidad del esquema económico frente a shocks externos.
El contraste es evidente. Mientras el presidente Javier Milei intentaba instalar que los precios mayoristas anticipaban una baja en los minoristas —tras un IPIM de apenas 1% el mes anterior—, la realidad giró en sentido contrario. La aceleración de marzo expone los límites de esa narrativa.
La consultora LCG lo puso en números: la inflación mayorista en bienes se ubicó en 3,4%, por encima del 3% de la minorista. Aun así, advierte que parte del impacto todavía no llegó al consumidor final porque los precios minoristas están absorbiendo parte de las subas. Pero esa contención tiene fecha de vencimiento.
El análisis es claro: descontando el efecto directo del petróleo y el gas, la inflación mayorista rondaría el 2,5%, en línea con los últimos meses. Sin embargo, la brecha entre mayoristas y minoristas se achicó de manera significativa, lo que anticipa mayor presión a futuro. “La inercia lentamente vuelve a despegar”, advierte LCG.
El desagregado confirma el peso de los productos nacionales, que subieron 3,5%, frente a un 1,1% de los importados. Dentro de los nacionales, los productos primarios encabezaron la suba con un 7,8%, impulsados por la energía. En contraste, los agropecuarios cayeron 3,2% y los pesqueros apenas 0,1%.
En el universo manufacturero, el aumento promedio fue de 2,3%, con los productos refinados del petróleo liderando con un 6,6% mensual. En el trimestre, ese rubro ya acumula un 10,1%. También se destacaron las subas en impresiones y grabaciones (3%), tabaco (2,7%), alimentos y bebidas (2,5%) y caucho y plástico (2,3%).
Por debajo del promedio quedaron sectores como minerales no metálicos (1,9%), papel (1,8%), prendas textiles (1,7%), químicos (1,4%) y calzado (1,3%). La energía eléctrica, por su parte, aumentó 2,1% en el mes.
El dato central es otro: la inflación mayorista volvió a acelerar y lo hizo empujada por la energía. En un contexto de estabilidad cambiaria relativa, el frente externo aparece como un factor desestabilizador que el Gobierno no controla.
La ecuación es conocida. Cuando suben los mayoristas, tarde o temprano la presión llega al mostrador. Por ahora, parte del impacto se absorbe. Pero el margen se achica. Y el salto de marzo deja una señal incómoda: la inflación no se fue, apenas estaba tomando impulso.







