21/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Fachada del Colegio Sagrado Corazón de Jesús en San Lorenzo Chico. Imagen: Redes Sociales.
Un caso de violencia escolar que el propio sistema intentó silenciar terminó explotando en la cara del Estado. El Ministerio de Educación de Salta anunció que denunciará formalmente al colegio Sagrado Corazón de San Lorenzo Chico tras comprobar que un alumno fue violentamente agredido dentro de la institución y que el hecho fue ocultado durante días.
La gravedad no está solo en la agresión, sino en el encubrimiento. El caso llegó a las autoridades casi una semana después, un retraso que encendió todas las alarmas. El secretario de Gestión Educativa, Alejandro Williams Becker, no ocultó la preocupación: el manejo institucional del episodio quedó bajo sospecha y ahora se evalúa el accionar de la escuela.
El estudiante terminó internado con lesiones de consideración. Un dato que agrava aún más la situación y deja en evidencia que no se trató de un incidente menor. “Claramente no es algo que se podía tratar de manera interna”, advirtió Williams Becker, marcando la línea de lo que el establecimiento no hizo: dar aviso inmediato a las autoridades.
El Ministerio decidió intervenir de oficio. Instruyó a su equipo jurídico para radicar una denuncia que permita investigar si hubo negligencia o encubrimiento por parte de las autoridades del colegio. La medida busca establecer responsabilidades en un caso que ya fue calificado como “gravísimo”.
El episodio salió a la luz por fuera de los canales oficiales, a través de un medio nacional. Hasta ese momento, no había registros en el propio Ministerio de Educación, ni en el área de Seguridad, ni en el Ministerio Público. Un silencio que expone fallas profundas en los protocolos de actuación.
En las últimas horas, funcionarios provinciales desembarcaron en la institución para relevar documentación, reconstruir lo ocurrido y elaborar un informe clave para la investigación. La escena es el reflejo de un problema más amplio: la violencia escolar que crece y un sistema que, lejos de contener, llega tarde.
El caso del Sagrado Corazón no solo pone en jaque a una institución educativa. También abre un interrogante incómodo sobre la capacidad del sistema para actuar frente a hechos extremos. Cuando la violencia entra al aula y la respuesta es el silencio, el problema deja de ser aislado y se convierte en síntoma.






