27/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El ajuste no es una abstracción: en Salta tiene número propio y escala monumental. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) pone cifras al drenaje de recursos que sufrió la provincia entre enero de 2024 y febrero de 2026: $964.099 millones menos en transferencias nacionales. Casi un billón evaporado de las arcas provinciales en nombre del “equilibrio fiscal”.
El dato no es menor ni aislado. Coloca a Salta entre las jurisdicciones más golpeadas del Norte Grande en términos absolutos, dejando al descubierto el impacto concreto de la política de recorte sobre territorios que dependen de esos fondos para sostener lo básico: infraestructura, salud y educación. No hay épica del ajuste cuando lo que se ajusta es lo esencial.
El recorte también se mide en carne propia. Según el análisis per cápita, cada salteño aportó al llamado “esfuerzo fiscal” $646.063. Una cifra que, aunque por debajo del promedio nacional ($765.264), resulta asfixiante para una provincia donde cada peso que llega desde Nación cumple un rol estructural.
Pero la radiografía es todavía más elocuente cuando se la compara. Mientras 22 provincias acumularon pérdidas por $36 billones, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cerró el mismo período con una mejora de $549.855 millones. ¿La razón? Las medidas cautelares de la Corte Suprema que recalibraron a su favor los coeficientes de coparticipación. Un fallo que, en los hechos, reconfiguró el mapa de ganadores y perdedores.
El resultado es un país más desigual, donde el ajuste no cae parejo y el interior vuelve a pagar la cuenta. Salta, una vez más, queda del lado de los que resignan recursos mientras otros consolidan ventajas. Y la pregunta, inevitable, es cuánto más puede sostenerse este esquema sin que empiece a resquebrajarse por donde más duele: en la vida cotidiana de su gente.








