30/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Piden prisión perpetua para José Figueroa por el femicidio de Mercedes Kvedaras. Juicio. Imagen: Poder Judicial.
En la etapa final del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, la fiscal María Luján Sodero Calvet, el abogado querellante Jorge Ovejero y la asesora de Incapaces Martha Bustos solicitaron la pena de prisión perpetua para José Figueroa. Las tres partes sostuvieron que el hecho quedó acreditado como el resultado extremo de un contexto previo de violencia de género.
Fiscalía, querella y Asesoría coincidieron en que la prueba presentada durante el debate describe una relación con desigualdad de poder, sometimiento y episodios de agresión, y consideraron que la muerte no puede interpretarse como un hecho aislado ni accidental.
La fiscal afirmó que la víctima fue asesinada en un contexto de agresión directa y descartó la hipótesis de un accidente en la bañera planteada por la defensa. Sostuvo que la mecánica del hecho es compatible con una asfixia, de acuerdo con los hallazgos médicos y criminalísticos.
En ese marco, cuestionó la reconstrucción realizada por el perito de la defensa, Enrique Prueger, al considerar que se apartó de la evidencia científica, incluyendo la autopsia, el informe anatomopatológico y la prueba criminalística. La querella adhirió a estas críticas y sostuvo que la defensa planteó una hipótesis alternativa sin respaldo en elementos objetivos.
Fiscalía y querella solicitaron que se evalúe la actuación de Prueger y del médico Daniel Dib, quien intervino como perito de parte de la defensa, para determinar si incurrieron en posibles irregularidades. En el caso de Dib, pidieron que se remitan actuaciones a una fiscalía penal ante la posibilidad de falso testimonio, además de la intervención del Tribunal de Ética del Colegio Médico y de la Justicia Federal. Respecto de Prueger, solicitaron el envío de copias a una fiscalía penal para evaluar su conducta. La querella también pidió investigar por falso testimonio al psiquiatra Osvaldo Navarro.
En relación con la escena del hecho, la fiscal destacó el trabajo de la perito criminalística del CIF, Paola Geipel, quien determinó que los indicios relevantes no se encontraban en la bañera sino en el antebaño. Allí se hallaron elementos materiales, como un aro de la víctima y huellas, que la acusación considera compatibles con una agresión.
La fiscal sostuvo que la hipótesis de la defensa forzó la reconstrucción de los hechos para sostener la idea de un accidente. Además, indicó que las pericias médicas describen múltiples lesiones en distintas partes del cuerpo, lo que, según la acusación, resulta incompatible con una única caída.
También se cuestionaron los informes psicológicos y psiquiátricos presentados por la defensa. La fiscal señaló que las conclusiones sobre posibles lagunas de memoria, emoción violenta o estados de confusión no cuentan con evidencia clínica previa suficiente. Indicó además que el imputado pudo reconstruir de manera detallada la secuencia de los hechos. La querella coincidió en que esos informes no logran desvirtuar la prueba principal.
Fiscalía y querella enmarcaron el caso en un contexto de violencia de género sostenida. Señalaron que existieron distintas formas de violencia, incluyendo maltrato, humillaciones, control, celos y violencia física, psíquica y económica, tanto hacia la víctima como hacia sus hijos.
Respecto al día del hecho, la fiscal indicó que el acusado llamó a un amigo para que retirara a su hijo de la vivienda. Según la acusación, el niño lloró durante varios minutos y Figueroa insistió en que se lo llevaran. Esta situación, junto con la ausencia de la madre, fue interpretada por la fiscalía como un indicio de que la víctima ya se encontraba sin vida o en una situación crítica.
Asimismo, se mencionaron testimonios según los cuales el niño habría manifestado que su padre mató a su madre y que presenció el hecho. También se incorporó el testimonio de una niñera, quien declaró que el niño comentó que su padre había golpeado a su madre. La fiscalía consideró este dato relevante, dado que la información sobre las lesiones no era pública.
El niño no pudo declarar en Cámara Gesell. La psicóloga María Laura Silisque informó dificultades emocionales, silencio y conductas evitativas al abordar el tema. La fiscal sostuvo que estos elementos evidencian un posible trauma. Además, otros dos hijos de la pareja declararon que antes de ir al colegio observaron discusiones entre sus padres.
Fiscalía y querella solicitaron la pena de prisión perpetua y coincidieron en la valoración de la prueba y en el rechazo de la hipótesis de accidente. La fiscalía también pidió que el imputado indemnice económicamente a la familia de la víctima, aun sin demanda civil previa.
La querella solicitó la devolución de bienes correspondientes a los hijos, incluyendo un vehículo, una computadora y teléfonos celulares. Por su parte, la asesora Martha Bustos, en representación de los hijos —de 16, 12 y 7 años—, adhirió al pedido de prisión perpetua y señaló el impacto del hecho en los menores.
Bustos solicitó que se prohíba el contacto futuro entre Figueroa y sus hijos, que se lo prive de la responsabilidad parental y que se gestionen los beneficios previstos en la Ley Brisa. También pidió que se considere el daño sufrido por los niños y que el caso sea analizado con perspectiva de género.
Por su parte, la defensa solicitó una pena de 10 años de prisión. El abogado Juan Casabella Dávalos argumentó que el imputado actuó bajo un estado de emoción violenta, sin posibilidad de actuar de otra manera. Señaló que en ese estado la persona no tiene una instancia previa de reflexión, aunque mantiene conciencia de sus actos.
La codefensora Gabriela Martínez negó la existencia de agravantes por violencia de género y planteó que se trató de un conflicto de pareja. Sostuvo que no se acreditó una relación de dominación estructural basada en el género y mencionó aspectos como la actividad académica de la víctima. También hizo referencia a una supuesta infidelidad y a conceptos del Código Civil y Comercial.
El tribunal, integrado por Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, continuará la audiencia para escuchar las últimas palabras del acusado y posteriormente dar a conocer el veredicto.







