FUGA MILLONARIA: Se hunde la inversión extranjera y Milei lanza un desesperado “súper RIGI”

08/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Caputo, no logran entender que respecto a las inversiones extranjeras «ELLOS son el PROBLEMA»: Imagen: Web.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta una nueva señal de alarma económica luego de que se conociera un fuerte desplome de la inversión extranjera directa durante el último trimestre de 2025, en lo que ya aparece como uno de los peores indicadores económicos de la gestión libertaria.

Mientras el Presidente intenta impulsar un “súper RIGI” con más beneficios para grandes empresas e inversores, los datos oficiales muestran que las multinacionales comenzaron a retirar capitales del país en medio de crecientes dudas sobre el rumbo económico, el consumo interno y la situación de la industria nacional.

Según el último informe publicado por el Banco Central, entre octubre y diciembre de 2025 se registró una salida neta de capitales extranjeros por 4.687 millones de dólares, el peor resultado desde la llegada de Milei al poder.

La cifra marca un fuerte cambio de tendencia. Hasta ese momento, todos los trimestres de la actual gestión habían mostrado ingresos positivos de inversión extranjera, aunque moderados. Sin embargo, el último tramo del año terminó con una masiva salida de dólares que encendió señales de preocupación dentro del mercado financiero y del propio oficialismo.

La mayor parte de la fuga se produjo a través de cancelaciones de deuda comercial entre filiales argentinas y casas matrices en el exterior. Según el informe, esas salidas superaron los 5.400 millones de dólares durante el período analizado.

En contraste, los aportes frescos de empresas extranjeras apenas alcanzaron unos 1.100 millones de dólares, mientras que las reinversiones dentro del país quedaron reducidas a cifras mínimas.

El golpe más fuerte impactó sobre la industria manufacturera, sector que concentró casi el 84 por ciento de la salida neta de capitales. La cifra refleja el deterioro que atraviesa buena parte del aparato productivo argentino en medio de apertura comercial, caída del consumo y atraso cambiario.

También aparecieron fuertes retrocesos en sectores vinculados al comercio y autopartes, áreas golpeadas por la recesión, la caída del salario real y el desplome de la demanda interna.

El dato generó especial preocupación porque el derrumbe ocurrió después de las elecciones legislativas, en un contexto donde el Gobierno esperaba mostrar mayor estabilidad política y atraer inversiones internacionales.

Sin embargo, el escenario terminó mostrando lo contrario. Las multinacionales optaron por retirar dólares y reducir reinversiones, dejando expuesta la desconfianza sobre las perspectivas económicas de corto y mediano plazo.

En la Casa Rosada buscan relativizar el impacto y sostienen que parte de los movimientos responden a pagos de deudas acumuladas durante años anteriores. Pero economistas y sectores empresarios advierten que la baja reinversión refleja una falta de expectativas sobre una recuperación sostenida de la economía.

La situación también explica la urgencia del Gobierno por avanzar con un nuevo esquema de incentivos para grandes capitales. Milei ya adelantó el envío al Congreso de un “súper RIGI”, un régimen que ampliará beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para empresas que inviertan en determinados sectores estratégicos.

El problema para el oficialismo es que el RIGI original todavía muestra resultados limitados. De las 36 iniciativas presentadas, más de la mitad siguen en evaluación y muchas inversiones anunciadas aún no se concretaron.

Uno de los datos más preocupantes aparece en minería, uno de los sectores que el Gobierno presentaba como motor de recuperación económica. Durante el cuarto trimestre de 2024, el ingreso de capitales al sector había superado los 1.700 millones de dólares. Un año después, esa cifra se desplomó hasta apenas 150 millones.

La caída alimenta nuevas dudas sobre la capacidad del modelo libertario para generar inversiones genuinas y sostener actividad económica en medio de recesión, salarios deteriorados y creciente incertidumbre financiera.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en profundizar su política de apertura económica y beneficios para grandes grupos empresarios, aun cuando los indicadores empiezan a mostrar un escenario mucho más complejo del que prometía el discurso oficial.

El desplome de la inversión extranjera aparece ahora como otro golpe para una administración que enfrenta dificultades para reactivar el consumo, sostener la actividad industrial y recuperar confianza en sectores productivos clave.