11/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La demanda estuvo marcada por la búsqueda de financiamiento y promociones. Imagen: Archivo/NA.
La crisis económica sigue golpeando de lleno al consumo y las pequeñas y medianas empresas ya sienten el impacto de un mercado cada vez más paralizado. Las ventas minoristas volvieron a caer en abril y acumulan un retroceso del 3,5% en lo que va del año, una señal de alarma que expone el deterioro del poder de compra y el freno casi total en la actividad comercial.
El último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa reveló una baja interanual del 3,2% en las ventas de las pymes, mientras que en la comparación mensual también hubo retroceso. El dato confirma un escenario cada vez más delicado para miles de comercios que sobreviven entre tarifazos, caída del consumo y costos que no dejan de subir.
Detrás de las cifras aparece una postal repetida en todo el país: negocios vacíos, promociones desesperadas y consumidores que compran solo lo indispensable.
La mayoría de los comerciantes ya perdió expectativas de recuperación inmediata. Casi la mitad cree que la situación no mejorará durante el próximo año y más del 58% considera que el contexto actual es directamente hostil para invertir o expandirse.
La crisis golpea especialmente a sectores históricamente ligados al consumo masivo y al gasto cotidiano. Rubros como bazar, decoración, indumentaria, perfumería y ferretería registraron caídas fuertes, reflejando el ajuste brutal que atraviesa el bolsillo de las familias argentinas.
El desplome más duro se dio en bazar y decoración, con una baja superior al 12%, mientras que alimentos y bebidas también siguieron en terreno negativo, mostrando que incluso los consumos esenciales empiezan a resentirse.
En paralelo, muchos comerciantes intentan sostener las ventas ofreciendo cuotas, descuentos y promociones agresivas. Sin embargo, ni siquiera el crecimiento del comercio online logró compensar la caída general.
El informe también dejó expuesto otro problema creciente: el aumento de los costos operativos y de los servicios básicos está asfixiando la rentabilidad de las pymes, que cada vez tienen menos margen para sostener estructuras, pagar alquileres o reponer mercadería.
La única excepción dentro del panorama oscuro fue el sector farmacéutico, que mostró una leve recuperación, aunque insuficiente para modificar la tendencia general de un consumo que sigue frenado.
Mientras el Gobierno insiste en mostrar señales positivas desde la macroeconomía, en la calle el escenario es otro. Comercios vacíos, ventas en retroceso y empresarios que ya hablan abiertamente de supervivencia más que de crecimiento.






