“ADORNI ESTÁ SUCIO”: La frase de Bullrich que incendió al Gobierno

15/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Patricia Bullrich. Imagen: Claudio Fanchi/NA.
La interna libertaria ya no se disimula ni detrás de las cámaras ni en los pasillos del poder. En una jornada cargada de tensión en el Senado, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, lanzó frases demoledoras contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y dejó expuesto al propio presidente Javier Milei en medio de un escándalo político que amenaza con dinamitar al oficialismo desde adentro.

Según trascendió de conversaciones reservadas con senadores opositores y aliados, Bullrich habría admitido sin rodeos que “todos saben que Adorni está sucio” y fue todavía más lejos al deslizar que el propio Milei conocía desde hace tiempo las maniobras y excesos del funcionario. “No entiendo por qué lo defiende”, lanzó, en una frase que cayó como una bomba atómica en los pasillos parlamentarios.

El clima fue explosivo. Mientras en el recinto se debatía el pliego del juez Carlos Mahiques, detrás de escena se cocinaba una guerra feroz dentro del corazón libertario. Bullrich mantuvo conversaciones de altísimo voltaje con dirigentes de distintos bloques y, según testigos, llegó incluso a alentar a la oposición a avanzar políticamente contra Adorni. “Si ustedes lo quieren matar, mátenlo, no es mi problema”, habría disparado la ministra, en una frase brutal que ya sacude a toda la política nacional.

La confesión dejó helados incluso a dirigentes acostumbrados a las operaciones y traiciones del poder. Porque el mensaje no apuntó solamente contra Adorni: también golpeó de lleno a los hermanos Milei y a la cúpula libertaria, a quienes Bullrich dejó bajo sospecha de haber conocido y tolerado los supuestos manejos irregulares del funcionario.

La interna no es nueva, pero ahora estalló públicamente. En la Casa Rosada ya no logran ocultar la crisis. De hecho, Bullrich reveló que el año pasado el Gobierno evaluó enviar a Adorni a ocupar una banca como diputado para “bajarle el copete” y alejarlo del núcleo duro del Ejecutivo. La idea finalmente no prosperó, pero la frase confirma que dentro del oficialismo ya existían alarmas sobre el comportamiento del vocero presidencial.

La tensión llegó a tal punto que la propia Bullrich confirmó que Milei le gritó durante una reunión de gabinete, en medio de un clima cargado de nerviosismo y acusaciones cruzadas. “Tiene una emocionalidad importante”, ironizó la ministra sobre el Presidente, dejando entrever que el Gobierno atraviesa uno de sus momentos más frágiles desde que asumió.

En paralelo, crecen las versiones sobre una feroz pelea de supervivencia dentro del espacio libertario. Mientras la imagen presidencial se desploma tras el escándalo Adorni, Bullrich empieza a posicionarse como alternativa de poder. En el establishment económico y político ya circula la idea de un “Plan B” para reemplazar a Milei si la crisis se profundiza y termina arrastrando al Gobierno completo.

Empresarios, gobernadores y operadores históricos comenzaron a mover fichas. La ex candidata presidencial aparece nuevamente en el radar como figura capaz de contener al electorado de derecha si el experimento libertario colapsa antes de 2027. Incluso algunos sectores del poder económico ya trabajan silenciosamente en esa posibilidad.

La situación se volvió tan delicada que, según trascendidos políticos, desde Estados Unidos habrían seguido con preocupación el impacto del escándalo dentro del Gobierno argentino. El temor es claro: que la figura de Adorni termine hundiendo definitivamente a Milei y provoque una fractura irreversible en el oficialismo.

Mientras tanto, Bullrich acelera su propio armado. Ya no se limita a cuestionar el manejo político del Gobierno: también comenzó a despegarse del rumbo económico libertario y busca tender puentes con sectores tradicionales del poder, incluyendo dirigentes del PRO y economistas críticos del modelo de Milei.

La guerra interna ya dejó de ser un rumor. En el oficialismo vuelan carpetazos, operaciones y amenazas veladas. Y en medio de ese incendio político, Bullrich parece haber tomado una decisión: salvarse ella, aunque el costo sea empujar a Milei y Adorni al borde del abismo.