18/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Villarruel. Imagen: Web.
La guerra interna en el corazón del Gobierno explotó otra vez y ahora quedó atravesada por denuncias sobre presuntas irregularidades en compras militares, acusaciones de corrupción y un feroz cruce entre Victoria Villarruel y el entorno de Javier Milei. La vicepresidenta salió con los tapones de punta contra el manejo del área de Defensa y dejó expuesto un nuevo capítulo de la fractura total que atraviesa a La Libertad Avanza.
La titular del Senado volvió a despegarse públicamente del Gobierno y lanzó durísimas críticas por la compra de un avión para la Fuerza Aérea Argentina que, según denuncias difundidas en las últimas horas, habría llegado con graves fallas técnicas, presuntos sobreprecios y sospechas de direccionamiento en la licitación.
A través de sus redes sociales, Villarruel calificó el hecho como “gravísimo” y apuntó directamente contra la conducción política del Ministerio de Defensa, primero encabezado por Luis Petri y actualmente bajo la órbita de Carlos Presti. La vicepresidenta dejó una frase que detonó otra bomba interna dentro del oficialismo: “Por mucho menos renunciaban todos los implicados”.
El mensaje cayó como una bomba en la Casa Rosada y volvió a mostrar el nivel de ruptura que existe entre Milei y su vice, una relación que hace meses entró en estado de guerra abierta. Villarruel, que mantiene fuertes vínculos con sectores militares y de las Fuerzas Armadas, aprovechó además para exponer el malestar dentro de los uniformados por la situación salarial y el colapso de la obra social militar.
“Mientras los sueldos están en el subsuelo y la obra social totalmente quebrada, ¿a quién responden estos uniformados?”, disparó la vicepresidenta, dejando al descubierto el creciente malestar dentro del ámbito castrense.
El eje del escándalo gira alrededor de la compra de un avión Embraer ERJ-140LR adquirida durante 2025 para la Fuerza Aérea Argentina. Según las denuncias, el proceso de licitación se desarrolló en tiempo récord y habría estado direccionado desde el inicio.
La investigación sostiene que el trámite arrancó en mayo de 2025 y que en menos de dos meses la operación ya estaba adjudicada, algo que generó sospechas dentro del propio sector aeronáutico y militar. Pero las alarmas se dispararon todavía más cuando un informe técnico posterior detectó supuestas fallas estructurales, signos de desgaste extremo, posibles pérdidas y faltantes de equipamiento esencial en la aeronave adquirida.
Uno de los datos más explosivos es que el avión ya habría estado pintado con los colores oficiales de la Fuerza Aérea Argentina antes incluso de que la compra quedara formalmente cerrada.
La denuncia desató una tormenta política inmediata y volvió a poner bajo fuego la gestión de Luis Petri al frente de Defensa. El exministro respondió rápidamente y aseguró que fue él mismo quien presentó la denuncia penal ante la Justicia Federal cuando tomó conocimiento de la investigación periodística que revelaba las irregularidades.
“Denuncié yo mismo este hecho en noviembre de 2025”, afirmó Petri en redes sociales, intentando despegarse del escándalo que ahora amenaza con golpear de lleno al oficialismo.
Pero Villarruel no frenó. En nuevas publicaciones y respuestas a usuarios de X, redobló sus ataques contra Petri y también cargó contra Patricia Bullrich, profundizando la interna feroz dentro del espacio libertario.
La vicepresidenta acusó a Petri de haber dejado un “desastre” en Defensa y sostuvo que durante su gestión se profundizó el deterioro de las Fuerzas Armadas, con caída salarial, paralización de la obra social militar y crisis operativa.
“El ex ministro Petri debe justificar el desastre cometido en los últimos dos años”, lanzó Villarruel. Y fue todavía más lejos al afirmar que “el relato de reivindicación de las Fuerzas Armadas fue falso”.
El cruce se produce en uno de los momentos más críticos de la relación entre Milei y Villarruel. La vicepresidenta ya había quedado completamente aislada del núcleo duro libertario luego de que el propio Presidente la calificara públicamente de “traidora” y “demagoga”.
En paralelo, dentro del oficialismo crecen las versiones sobre enfrentamientos permanentes entre la Casa Rosada y el Senado, disputas por el control político del área de Seguridad y Defensa y tensiones con sectores militares que observan con preocupación el ajuste presupuestario impulsado por el Gobierno.
Villarruel volvió a posicionarse como una figura incómoda dentro del esquema libertario, utilizando las denuncias sobre Defensa para exponer fracturas cada vez más profundas en el oficialismo y dejar en evidencia una interna que ya dejó de ser secreta para convertirse en una batalla pública sin control.
Mientras tanto, la denuncia sobre la compra del avión militar promete abrir un nuevo frente judicial y político para el Gobierno, en medio de acusaciones cruzadas, sospechas de corrupción y una feroz pelea por el poder dentro de La Libertad Avanza.






