26/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La UOM sale a la calle junto a gremios nacionales en rechazo a la intervención del sindicato de los metalúrgicos. Imagen:
La decisión judicial que desplazó a Abel Furlán de la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica desató una fuerte reacción sindical y abrió un nuevo frente de conflicto para el gobierno de Javier Milei. Este martes, trabajadores metalúrgicos y distintos gremios realizarán un abrazo masivo a la sede central de la UOM para rechazar la intervención judicial y denunciar un intento de disciplinamiento contra uno de los sindicatos industriales más poderosos del país.
La protesta frente al edificio de Adolfo Alsina 485 contará con la participación de delegaciones sindicales de distintos sectores, organizaciones sociales y agrupaciones de izquierda, en una señal de respaldo a la conducción desplazada y de creciente tensión entre el oficialismo y el movimiento obrero.
Desde la UOM sostienen que el fallo judicial no es un hecho aislado sino parte de una ofensiva más amplia contra los gremios que enfrentan la reforma laboral y el ajuste libertario. Furlán apuntó directamente contra los jueces que firmaron la resolución y recordó que fueron los mismos magistrados que avalaron la cuestionada reforma laboral impulsada por el Gobierno.
La intervención fue dispuesta por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que declaró nulas las elecciones de la seccional Zárate-Campana y posteriormente anuló también la reelección nacional de Furlán al considerar “deficientemente conformado” el colegio electoral del sindicato.
La resolución ordenó además una intervención de 180 días encabezada por el abogado Alberto Biglieri, desplazando a toda la conducción nacional elegida por el voto de los delegados metalúrgicos.
Para la dirigencia sindical, la medida tiene un fuerte contenido político. La UOM denuncia que el verdadero objetivo es debilitar la capacidad de negociación salarial del gremio en medio de la caída industrial, los despidos y el deterioro del poder adquisitivo provocado por el ajuste económico.
Furlán vinculó la intervención con otros momentos oscuros de la historia argentina y recordó que la UOM fue intervenida durante las dictaduras de 1955 y 1976. Según planteó, cada vez que hubo políticas de apertura económica y destrucción del aparato productivo apareció también un intento de disciplinar al sindicalismo industrial.
El conflicto amenaza con escalar todavía más. Además del respaldo de la Confederación General del Trabajo y las dos CTA, gremios nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos advirtieron sobre posibles medidas de fuerza más duras si avanza la intervención judicial.
En paralelo, desde sectores sindicales y opositores crecen las sospechas sobre una coordinación política y judicial contra gremios críticos del oficialismo. La decisión judicial cayó en un momento especialmente sensible, atravesado por paritarias conflictivas, caída de la actividad industrial y fuerte deterioro salarial.
Mientras la UOM prepara la apelación judicial, la protesta de este martes buscará mostrar fuerza en las calles y enviar un mensaje político claro: el sindicalismo industrial no piensa resignarse frente al avance del Gobierno y la Justicia sobre sus estructuras de representación.






