CAEN LAS INVERSIONES: Milei prometía lluvia de dólares y Argentina terminó última en la OCDE

28/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Industria completamente frenada en el gobierno de Milei. Imagen: Web.
El relato libertario de la “lluvia de inversiones” volvió a chocar contra la realidad. Mientras Javier Milei y Luis Caputo aseguran que el mundo “confía” en el rumbo económico argentino, los números muestran exactamente lo contrario: las inversiones se derrumbaron 11,5% en abril y Argentina quedó última en América Latina en recepción de capital extranjero según un ranking de la OCDE.

La caída golpeó de lleno a la industria y la construcción, dos sectores clave para cualquier proceso de crecimiento económico real. El dato expone una contradicción cada vez más evidente del modelo libertario: pese al ajuste brutal, la licuación salarial y los beneficios otorgados a grandes empresas y sectores concentrados, el capital privado sigue sin apostar fuerte por la economía argentina.

El informe de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) de la consultora Orlando Ferreres confirmó que en abril las inversiones físicas retrocedieron 11,4% interanual en volumen, sin contar inflación. Traducido al lenguaje cotidiano: las empresas compraron menos máquinas, frenaron proyectos y redujeron desembolsos productivos.

La señal es especialmente grave porque refleja ausencia de expectativas de crecimiento.

Las compañías dejaron de invertir en maquinaria y equipo justo en momentos en que el Gobierno insiste con que la economía “se está recuperando”. El desplome en este segmento alcanzó el 11,5%, pero el golpe fue todavía más fuerte para la producción nacional: la compra de equipos fabricados en Argentina cayó 12,6%.

Detrás del derrumbe aparece una industria funcionando a media máquina, con niveles mediocres de utilización de capacidad instalada y un mercado interno golpeado por la caída del consumo.

Ni siquiera los sectores extractivos, históricamente beneficiados por el modelo libertario y promocionados como motores de la economía, aparecen liderando nuevas inversiones de peso.

La construcción tampoco logra salir del pozo. Después de algunos rebotes temporales a comienzos del año, abril volvió a mostrar un retroceso fuerte: las inversiones en obras y desarrollos cayeron 11,2%.

El freno está directamente vinculado al atraso cambiario y al aumento constante de costos impulsado por la inflación. Construir se volvió más caro, mientras la actividad económica sigue sin generar señales claras de expansión.

El dato más incómodo para el Gobierno llegó desde el plano internacional.

Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ubicó a la Argentina en el último lugar de América Latina en recepción de inversión extranjera directa durante 2025.

Sí, última.

Mientras Brasil recibió inversiones por más de 76 mil millones de dólares, Argentina apenas captó 3.134 millones, quedando incluso por detrás de economías mucho más pequeñas como Costa Rica, Colombia o Chile.

La comparación resulta demoledora para una administración que convirtió la apertura económica, la desregulación y los beneficios empresariales en el corazón de su programa político.

El gobierno de Milei impulsó uno de los procesos de transferencia de ingresos más agresivos de las últimas décadas: caída salarial, ajuste sobre jubilaciones, recorte del gasto público y reducción de regulaciones. Sin embargo, las grandes inversiones prometidas siguen sin aparecer.

El mensaje del mercado parece claro: los sectores empresarios aprovechan ventajas financieras, especulación y rentabilidad de corto plazo, pero todavía no muestran confianza suficiente como para apostar fuerte a la producción, la industria o el desarrollo de infraestructura.

Mientras tanto, la economía real sigue frenándose.

La combinación entre consumo en caída, industria debilitada, construcción paralizada y falta de inversiones empieza a encender alarmas incluso entre sectores que inicialmente respaldaban el experimento libertario.

Y el golpe político es cada vez más difícil de disimular: después de meses de ajuste extremo y promesas de recuperación, Argentina no solo no despega, sino que aparece relegada al último lugar de la región en uno de los indicadores más sensibles para medir confianza económica internacional.