28/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Caputo con Kristalina Georgieva. Imagen: Archivo.
El Fondo Monetario Internacional volvió a meter presión sobre la Argentina y dejó en claro que el ajuste libertario todavía no le alcanza. En un nuevo informe sobre la economía argentina, el organismo no solo elogió el superávit fiscal conseguido por Javier Milei y Luis Caputo, sino que además reclamó avanzar con más recortes, ampliar el impuesto a las Ganancias, reformar el Monotributo, modificar el IVA y reducir retenciones al campo.
Detrás del lenguaje técnico del “Artículo IV” y de la revisión del acuerdo firmado con el Gobierno, el mensaje político del FMI fue contundente: profundizar el programa económico, aumentar la recaudación y garantizar recursos para seguir pagando deuda, incluso en medio del deterioro social y la crisis de las provincias.
El documento revela además una orientación tributaria que golpea principalmente a trabajadores registrados, pequeños contribuyentes y sectores medios, mientras propone alivios fiscales para exportadores y grandes actores económicos.
Uno de los puntos más sensibles es el impuesto a las Ganancias. El FMI cuestionó directamente la reforma impulsada en 2023 que había dejado afuera del tributo a la mayoría de los trabajadores asalariados y reclamó que al menos el 20% de los empleados formales vuelva a pagarlo.
Actualmente, según el organismo, menos del 1% de los trabajadores registrados tributa Ganancias, algo que considera “demasiado bajo” en comparación con otros países de la región y de la OCDE.
La propuesta implica bajar nuevamente el mínimo no imponible, reducir deducciones y simplificar escalas para ampliar el universo alcanzado. Traducido: más trabajadores pagando impuestos en medio de salarios deteriorados y pérdida de poder adquisitivo.
El Fondo estima que solo con esa reforma el Estado podría recaudar un 0,4% adicional del PBI.
Otro de los focos del informe apunta directamente al Monotributo, una herramienta que durante años funcionó como refugio para millones de trabajadores precarizados, independientes y pequeños comerciantes.
El FMI reconoció que el régimen ayudó a formalizar actividades y ampliar cobertura previsional, pero sostuvo que también “genera fragmentación” y limita el crecimiento empresarial. Bajo esa lógica, pidió acercar el Monotributo al régimen general y reducir diferencias impositivas entre ambos sistemas.
La preocupación detrás de la recomendación es puramente recaudatoria: el organismo considera que muchos contribuyentes permanecen artificialmente dentro del sistema simplificado para evitar mayores cargas tributarias.
Según sus cálculos, una reforma del Monotributo podría aportar entre 0,4 y 1 punto adicional del PBI.
El IVA también aparece en la mira.
El Fondo cuestionó las exenciones y beneficios especiales vigentes y propuso avanzar hacia una unificación de alícuotas, acompañada apenas por compensaciones focalizadas para sectores vulnerables. La medida implicaría una nueva reestructuración tributaria con potencial impacto sobre consumo y precios.
Pero quizás el punto más polémico del informe aparece alrededor de las retenciones agropecuarias.
El FMI respaldó explícitamente la baja de derechos de exportación y aseguró que reducir un punto porcentual las retenciones a la soja podría aumentar producción y exportaciones en torno al 0,5%.
Incluso sostuvo que eliminar completamente las retenciones permitiría incrementar casi un 10% las exportaciones del complejo cerealero y oleaginoso, generando ingresos extra por unos 5.000 millones de dólares.
La postura coincide con uno de los reclamos históricos de las entidades rurales y los grandes exportadores, pero abre una discusión explosiva: resignar una de las principales herramientas del Estado para captar renta extraordinaria y regular el mercado interno en un país atravesado por recurrentes crisis cambiarias.
Mientras tanto, el ajuste sigue golpeando a las provincias.
El propio informe reconoce que buena parte de la recaudación adicional derivada de las reformas tributarias debería ir destinada a los distritos provinciales, hoy asfixiados por la caída de transferencias nacionales, la paralización de obras públicas y el deterioro económico.
Gobernadores de distintos espacios políticos vienen denunciando que el gobierno nacional mantiene frenados fondos clave para infraestructura y programas sociales mientras exige respaldo al plan económico libertario.
En ese contexto, el FMI vuelve a marcar el rumbo: más disciplina fiscal, más presión tributaria sobre sectores medios y trabajadores, y mayores beneficios para exportadores y grandes jugadores económicos.
El mensaje deja una conclusión cada vez más evidente: el organismo no solo respalda el programa de Milei, sino que empuja para profundizar todavía más el ajuste sobre la economía argentina.








