PERONISMO: La Cámpora acusa a dirigentes de “Arrodillarse ante los mercados” y exige hacer campaña por la liberación de CFK

29/05/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: El peronismo de Lomas de Zamora se movilizó en apoyo a Cristina. Imagen: Prensa.
El peronismo volvió a entrar en ebullición y la interna ya amenaza con convertirse en una batalla salvaje rumbo al 2027. A días de cumplirse un año de la detención de Cristina Fernández de Kirchner, el kirchnerismo endureció al máximo su discurso, lanzó críticas explosivas contra sectores del PJ y advirtió que quienes no levanten la bandera de “CFK libre” van a pagar un costo político enorme.

Desde La Cámpora aseguran que el peronismo corre el riesgo de suicidarse políticamente si intenta construir una alternativa electoral ignorando la situación judicial de la expresidenta. El mensaje fue directo, sin filtros y cargado de tensión interna: “El peronismo va a pagar muy caro la no defensa de CFK”.

La frase resonó como una amenaza política hacia los sectores que intentan despegarse del liderazgo de Cristina o construir un armado más moderado pensando en seducir a empresarios y mercados.

En el corazón del cristinismo creen que el pedido de liberación de CFK tiene que ser uno de los ejes centrales de cualquier campaña opositora. No como una consigna sentimental, aclaran, sino como una definición política de fondo frente a lo que consideran una proscripción judicial y un avance del poder económico sobre la democracia.

Pero el conflicto no termina ahí. La pelea interna también gira alrededor del modelo económico que debería ofrecer el peronismo para enfrentar a Javier Milei.

En La Cámpora acusan a sectores del PJ de estar más preocupados por “no asustar a los mercados” que por resolver el drama social que atraviesa la población. El tiro apunta especialmente a dirigentes cercanos a Axel Kicillof, al espacio de Juan Manuel Olmos y a referentes vinculados al albertismo.

“Reconocen la existencia del mercado, pero ¿quién reconoce la existencia de la gente?”, disparan desde el núcleo duro kirchnerista.

La crítica es feroz y refleja la fractura ideológica que atraviesa al peronismo tras la derrota electoral y el avance libertario. Para el cristinismo, el gobierno de Milei y Luis Caputo impulsa un modelo “deshumanizante”, que destruye empleo, consumo y tejido social mientras privilegia el equilibrio fiscal y los intereses financieros.

En ese contexto, desde La Cámpora reclaman un programa económico completamente distinto: impuesto a las grandes fortunas, límites al poder empresario, renegociación dura con el FMI y rechazo frontal al RIGI y al llamado “SuperRIGI”, al que describen como una entrega total del país a intereses extranjeros.

“Se están quedando con el país en vivo y en directo”, advierten.

La tensión escala todavía más cuando el kirchnerismo recuerda que muchos de los dirigentes que hoy hablan de responsabilidad fiscal fueron quienes apoyaron el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional durante el gobierno de Alberto Fernández.

Las críticas hacia Axel Kicillof también dejaron de ser disimuladas. Aunque evitan nombrarlo directamente en algunas declaraciones, en La Cámpora cuestionan decisiones políticas del gobernador y hasta lo comparan con Alberto Fernández, algo que dentro del universo kirchnerista funciona casi como una acusación letal.

Le reprochan no haber sostenido con suficiente fuerza la bandera de CFK libre, no visitar a la expresidenta detenida y priorizar estrategias políticas propias por encima de la construcción de una conducción unificada.

“Nosotros le votamos el endeudamiento, acompañamos el desdoblamiento y les dimos la llave del PJ provincial. No podemos creer que no sean capaces de agarrar la bandera de CFK libre”, lanzan con furia.

También reapareció otro viejo reproche: para La Cámpora, Kicillof debió haber sido candidato presidencial en 2023 y no quedarse en la provincia de Buenos Aires. Según su visión, si perdía aquella elección nacional hoy tendría tiempo para recorrer el país y consolidarse como figura rumbo al 2027.

En paralelo, dentro del kirchnerismo crece la preocupación por el avance cultural de La Libertad Avanza. Admiten que Milei logró instalar debates que penetraron fuerte en amplios sectores sociales y reconocen que el peronismo perdió capacidad de comunicación.

“Antes Perón decía que había que saltar las tranqueras. Hoy nosotros tenemos que saltar el algoritmo”, reflexionan.

Sin embargo, el gran problema sigue siendo la falta de liderazgo claro. Nadie se anima todavía a decir quién debería ser el candidato presidencial si Kicillof no logra consolidarse. Tampoco aparece un programa económico consensuado.

Mientras tanto, el cristinismo endurece posiciones y avisa que no piensa negociar cualquier acuerdo electoral a cambio de una eventual liberación de Cristina.

“No pasamos todo lo que pasamos para ganar y después ver qué hacemos”, sostienen cerca de Máximo Kirchner.

La interna peronista acaba de entrar en una fase mucho más agresiva. Y la pelea por el futuro del movimiento ya se libra con acusaciones cruzadas, pases de factura y una pregunta de fondo que nadie logra responder: quién va a conducir al peronismo cuando Cristina ya no pueda hacerlo directamente.