13/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Manuel Adorni y Bettina Angeletti, la punta de iceberg de la corrupción libertaria. Salieron peor que los supuestos otros. Imagen: Web.
El discurso de la «casta» vuelve a chocar de frente contra la realidad. Manuel Adorni, uno de los hombres del gobierno de Javier Milei, quedó nuevamente envuelto en una tormenta política y judicial tras omitirse otra vez información clave sobre los bienes de su esposa, Bettina Angeletti, en la declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción.
La ausencia del formulario reservado que detalla el patrimonio de la cónyuge no pasó desapercibida. Mientras la Justicia investiga la evolución de sus bienes por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete volvió a dejar fuera una pieza considerada fundamental para reconstruir el mapa completo de su patrimonio familiar.
La maniobra encendió nuevas alarmas porque no sería la primera vez que ocurre. Ya durante el período anterior, Adorni había demorado la presentación de la información patrimonial de su esposa, documentación que recién apareció cuando la investigación judicial comenzó a profundizarse.
En Comodoro Py, los investigadores siguen de cerca movimientos financieros, gastos, consumos y operaciones que, según trascendió, superarían los 700 mil dólares entre desembolsos y compromisos económicos. En ese contexto, los bienes declarados por Angeletti aparecen como una pieza central para despejar dudas o profundizar sospechas.
El caso también reavivó la controversia por la propiedad ubicada en el exclusivo country Indio Cuá. Inicialmente el inmueble no figuraba en las declaraciones del funcionario, pero posteriormente debió ser incorporado mediante una rectificación que reconoció una titularidad compartida.
Las explicaciones públicas tampoco lograron apagar el incendio político. Adorni atribuyó parte de su situación patrimonial a la carrera profesional de su esposa en el sector privado y reconoció la existencia de ahorros mantenidos fuera del sistema formal durante años, una revelación que generó fuertes cuestionamientos por tratarse de un gobierno que sostiene un discurso de estricta observancia de las normas.
Mientras tanto, la investigación sigue avanzando y cada nueva omisión alimenta las preguntas que aún esperan respuestas. Lo que comenzó como una revisión patrimonial ya se transformó en uno de los expedientes más incómodos para la administración libertaria.







